Momento en el que se dirigen a la zona del embudo una vez fueron todos reconducidos/ Alberto Benavente
El segundo y último encierro del total de eventos taurinos de las fiestas en honor de la Virgen del Bustar de este año fue el más accidentado de los tres.
A las 9:30 las reses salieron de los establos para llegar después a la zona campestre. A gran velocidad, descendieron por las tierras y, como ocurrió en el encierro del lunes, uno de los cuatro toros intentó desviarse del recorrido, pero la labor de los caballistas fue fundamental para reconducir a toda la manada.
Lo más destacado llegó cuando se acercaron a la zona del embudo. En ese momento, uno de los toros se escapó del trayecto marcado, hecho que provocó un pequeño susto en los aficionados. A medio día, y según aclaró el alcalde la localidad, Tomás Galán, ya estaba localizado y dispuesto a ser sedado, no ocasionando ningún percance.
El encierro por las calles estuvo protagonizado por buenas carreras de los mozos y peñistas osados que se atrevieron a correr delante de las reses, mientras los centenares de vecinos menos atrevidos observaron el espectáculo desde las talanqueras.
Durante la suelta de los tres toros por la plaza, no hubo ninguna cogida a ningún mozo ni hubo que lamentar ningún percance. De nuevo, los servicios sanitarios tuvieron una mañana tranquila. Lo que sí ocurrió fue que un toro cogió a un caballo y lo hirió, así que tuvo que ser atendido por los servicios veterinarios.
Tan sólo un día después de concluir las fiesta del Bustar, es hora de hacer balance. Para el alcalde de la localidad, Tomás Galán, esta edición ha sido, sin duda, la más especial: “De los cuatro años que llevo en la alcaldía, éste ha sido el mejor de largo. Mi valoración es absolutamente positiva y satisfactoria en todos los aspectos: las actividades, el ambiente...”.
Ya declaró en su momento que han sido las fiestas a las que más gente ha asistido, “nunca he visto la localidad tan llena de gente. El sábado, el día del récord mundial de buyes, fue increíble”. El ambiente ha sido excelente y considera que la gente ha olvidado la crisis por un momento y ha tirado de sus ahorros para disfrutar las fiestas al máximo.
“No puedo dar un 10 a estas fiestas porque todo es mejorable, pero un 9, seguro”, afirma. Y agradece la participación de todos y sólo espera que el año que viene sean iguales o mejores.