De vez en cuando descubrimos que todavía hay personas que conservan costumbres que aprendieron de sus padres y abuelos. Este es el caso de Concepción Barrio Santamaría, de Valleruela de Sepúlveda, que ha recuperado los vellones de oveja churra que antaño sirvieron de abrigados colchones en la vivienda familiar y ahora pasarán a ser el cuerpo de confortables cojines. Para ello, ha lavado la lana, la ha secado al sol y la ha vareado con el fin de para prolongar su esponjosidad; incluso ha separado con sus manos los trozos de lana más rebeldes. En invierno se agradecerá todo este trabajo. / Foto: Fuentenebro