Un momento del encierro campestre en pleno recorrido / Cris Muro de Zaro
A las nueve de la mañana daba comienzo el primer encierro campestre en la localidad de Cantalejo, que ha tenido como nota característica el desvío del recorrido de dos de las cuatro reses por diferentes zonas del campo, hecho que ha provocado que decenas de jinetes y coches todoterreno tuvieran que seguirles para guiarles de nuevo por el camino marcado. Los observadores que se encontraban en las talanqueras de madera por el lado del camino, han tenido que cambiarse al otro extremo cuando veían que uno de los toros se iba acercando. Por suerte la labor de los caballos ha hecho que no tuviera que lamentarse ningún percance.
Un año más, el evento taurino ha congregado a centenares de personas que han querido presenciar todo un espectáculo visual, en el que se ha mezclado el toque de color que daban los trajes de los peñistas con la rapidez de los animales que han protagonizado la carrera.
La suelta de vaquillas en la plaza ha marcado el final del evento. En ella han sido varios los mozos que se han atrevido a realizar algún que otro recorte o a dar algún pase con un capote en una plaza menos llena que la del lunes pasado. Igualmente el público ha agradecido con aplausos los quiebros más espectaculares.