El público asistente al concierto del Trinity College en la Plaza Mayor de Pedraza el sábado por la noche / Juan martín
En un clima de expectación por las inclemencias del tiempo, como no podría ser de otra manera en este tempestuoso año, y por otra parte con el partido de la selección española en el campeonato mundial en Sudáfrica a punto de terminar, nos acomodamos a presenciar este concierto inaugural del ciclo, ya consolidado, de los conciertos de las velas en la villa de Pedraza. Era una ocasión única para demostrar lo que se puede hacer a base de mucha imaginación, en este año tan recortado en presupuestos y tan triste económicamente para todos. Todo lo solventaron los integrantes de esta ejemplar Fundación, objetivos cumplidos una vez más, y demostraron que, hoy más que nunca, necesitamos de la música para afrontar nuevos retos, nunca para olvidarnos de los problemas.
El concierto se asignó a una formación joven e inglesa, el conjunto de cuerdas del Trinity College de Londres en su ubicación de Greenwich, del que hace unos meses podíamos escuchar su trío Greenwich en memorable concierto de Patrimonio Nacional en su ciclo de la Casa de las Flores.
El concierto comenzó con una sinfonía para cuerdas de Mendelssohn, obra de juventud, ya habíamos escuchado otra suya de las mismas características en otro concierto de Pedraza del año pasado. Mucha gente estaba más atenta a los gritos del exterior, que nos avisaran del resultado favorable de la selección frente a Paraguay, como así sucedió.
Le siguieron dos canciones de sir Edgard Elgar, la de la mañana y la de la noche, que ya nos demostraron la profesionalidad del conjunto.
El conocido concierto nº4 de los de Brandenburgo de Juan Sebastián Bach nos ofreció la oportunidad de escuchar a la violinista eslovena Lana Trotovsek al violín, con apoyo de sus dos compañeras a la flauta. A la violinista, el viento, tan agradable en la sierra segoviana, le jugó una mala pasada, pues estaba por hacerse con el protagonismo al hacer volar las partituras. La obra sonó bien y ya empezó a calentarse el ambiente con la música, siempre tan sugerente, del maestro y sus juegos melódicos, que aunque tan escuchados, se hacen siempre originales y queriendo, y logrando, la búsqueda de nuevos universos sonoros.
Pero la sorpresa mayor fue la interpretación de la sinfonía nº1 de William Boyce, el mejor músico inglés del XVIII, si exceptuamos de esta naturaleza a Haendel, que de ascendencia germánica supo conquistar Inglaterra durante el mismo siglo. Es una música equilibrada y densa, que avanzó mucho en el horizonte melódico, aunque tuvo mala suerte por la compañía en el tiempo del gigante alemán. En este caso tendríamos que dar las gracias al chauvinismo inglés por aportar esta obra al concierto.
Se cerró el programa con la célebre serenata de cuerda de Dvorak, como ejemplo del virtuosismo de la cuerda inglesa, siempre justa y equilibrada frente al sonido italiano más divo y más ostentoso.
Debido al éxito de aplausos nos ofrecieron dos bises, uno fue el aria de la suite nº3 para orquesta de Bach, un icono para todo amante del barroco, y otro fue una justa repetición de uno de los movimientos de la sinfonía de Boyce, que ya habíamos escuchado. Dos auténticos regalos.
Fuera nos quedaba el otro disfrute, una noche serena en la sierra a la luz de las velas. Siempre la Fundación consigue los objetivos que se marca.
Intérpretes: Trinity College of Music. Orquesta de Cuerdas. Lana Trovovsek, violín. Nic Pendlebury, director.
Obras de: F. Mendelssohn, E. Elgar, J.S. Bach, W. Boyce y A. Dvorak.
Lugar: Plaza Mayor de Pedraza.
Fecha: 3 de julio de 2010.
Organiza: Fundación Villa de Pedraza.