El presidente balear, Francesc Antich, explicó ayer la ruptura del pacto. / Efe
El presidente del Govern balear, el socialista Francesc Antich, cesó ayer a los tres consellers de Unió Mallorquina (UM) que integraban su Ejecutivo, lo que, de facto, supone la ruptura de su pacto de Gobierno con los regionalistas, a causa de las detenciones de varios de sus altos cargos en la operación Voltor, que investiga una trama de corrupción política.
También fueron cesados los miembros de UM de los Gobiernos de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma, donde PSOE, UM y El Bloc gobernaban hasta ayer juntos. En lo sucesivo, los tres Ejecutivos quedan en minoría y deberán pactar sus iniciativas políticas con la propia UM o el PP.
El detonante de la crisis ha sido la redada contra diversos cargos políticos acusados de conceder licencias a empresas afines a cambio de comisiones que ha llevado a comisaría a 15 personas vinculadas con la formación nacionalista, como es el caso del ex conseller de Turismo y ex líder de UM, Miquel Nadal, y el tesorero del partido, Álvaro Llompart.
Cabe recordar que, al inicio de la legislatura, Antich se autoimpuso el «compromiso» de que hubiera un «antes y un después» respecto a los numerosos casos de corrupción -al menos una veintena- que afectan al PP y a UM en el archipiélago.
«No podemos tolerar situaciones como las del pasado, en las que se consentía el uso del dinero público en función de intereses privados», reiteró ayer el líder regional, quien recalcó que la «imagen» de Baleares no puede estar asociada a la corrupción, al tiempo confió en que la Justicia «aclare hasta el final» todos los casos abiertos.