Los asistentes al acto del PP en la localidad sevillana de Bormujos acogieron a Mariano Rajoy con entusiasmo. / EFE
Ante cada nueva idea del Gobierno, surge la réplica de la oposición, y viceversa. Acostumbrado ya a este cotidiano juego en la política nacional, el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, aseguró ayer que el «problema más importante» del Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero es que tiene «un déficit de credibilidad insuperable», como consecuencia de que está «agotado y sin ideas» tanto en el fondo como en las formas.
En un acto público celebrado en la localidad sevillana de Bormujos ante unas 1.500 personas y en el que participó también el líder del PP andaluz, Javier Arenas, el gallego pronunció un discurso prácticamente centrado en la economía y en el empleo, asuntos que, desde su punto de vista, son los que interesan a los españoles, y también muy al hilo de las últimas propuestas realizadas por el Ejecutivo socialista.
Rajoy solicitó a los ciudadanos que le ayuden a llegar al Gobierno en las próximas elecciones porque un Gabinete popular en España actuará con «seriedad y con independencia», con el único objetivo de ocuparse de los problemas reales de los españoles y, para ello, se comprometió a «abrir el partido a todos».
El dirigente se refirió así a la reforma del sistema de pensiones planteado por el PSOE y criticó que José Luis Rodríguez Zapatero se dedique a «hacer anuncios, sin hablar, sin dialogar, sin pactar, y sobre todo sin tener un plan», cuando la clave para mantener las prestaciones es lograr que haya empleo en el país.
Por eso, insistió en que el actual Gobierno tuvo «la mejor herencia» financiera que podía recibir para al final «gastarla y no hacer nada», y argumentó que, en la actualidad, y «tras haber negado la evidencia» de la crisis, se dedica a adoptar «medidas equivocadas», que van de la subida de los impuestos al aumento de la edad de jubilación.
Así, agregó que con esta actitud el presidente del partido gobernante «ha colocado a la economía española y las expectativas de los ciudadanos en la ceremonia de la confusión» y retrocedió en el tiempo para recordar que PP recibió del Ejecutivo de Felipe González en 1996 un sistema de pensiones en quiebra, hasta el punto de que el entonces ministro de Trabajo, Javier Arenas, tuvo que pedir un crédito para abonar la paga de Navidad a quienes reciben estos subsidios.
Buscar apoyos. Pero si hay una cosa que ha molestado a la formación de Génova es que Zapatero se haya lanzado a hacer anuncios sin hablar, sin dialogar y sin pactar previamente con la oposición, pero sobre todo «sin tener un plan», un argumento que el líder popular utilizó en varias ocasiones durante su discurso.
Desde su punto de vista, Rajoy apostilló que ya ha realizado al Gabinete una advertencia: que la economía no se arregla «ni con imposiciones, ni con anuncios, ni con bandazos» porque, de esta forma solo se genera «desconfianza», por lo que precisó que lo que se necesita es crear seguridad entre los votantes y que «sepan a dónde se va y tengan las ideas claras».
El conservador reiteró que lo que debe hacer el Ejecutivo en unas circunstancias como éstas es «tener un plan a corto, medio y largo plazo», con un «paquete de medidas» y no únicamente con una que rectificar si no es útil.
Ante esta situación, reiteró que «hay una alternativa» que representan las políticas del PP, centradas en la contención del gasto público, en la reestructuración del sistema financiero, con una reforma laboral y fiscal y, sobre todo, una reforma educativa.