El ‘caso Faisán’ está provocando más de un dolor de cabeza al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. / EFE
El chivatazo a ETA en el bar Faisán que impidió la desarticulación de la red de extorsión de la banda durante la tregua de 2006 siguió la vía jerárquica de la cúpula policial, por lo que el entonces director general del Cuerpo, Víctor García Hidalgo, estuvo al corriente.
Estas revelaciones forman parte de la investigación oficial del caso que obra en poder del juez Baltasar Garzón y que ya ha sido filtrada a la prensa. Después de tener conocimiento de ellas, el coordinador de Justicia y Libertades Públicas del PP, Federico Trillo, pidió al magistrado de la Audiencia Nacional que dé traslado a las partes del documento y «cuantas actuaciones haya podido declarar reservadas el propio Juzgado» sobre el denominado caso Faisán.
«Ni el secreto sumarial, ni una presunta reserva por razones de seguridad del Estado pueden sustraer del conocimiento hechos que constituirían gravísimos delitos, sea quien sea su responsable último, así como cualquiera que fuera la motivación del chivatazo», alertó Trillo.
El dirigente conservador exigió además al Ministerio del Interior que preste «de una vez» toda su colaboración para el esclarecimiento de los hechos o pensará «que está encubriendo a los responsables».
Más lejos fue el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, quien afirmó que el titular del departamento, Alfredo Pérez Rubalcaba, debe dimitir tanto si supo que se produjo el aviso a la banda como si no y no dudó a la hora de indicar que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mintió cuando dijo que «no había ningún político» implicado en el caso.
González Pons subrayó que la responsabilidad política del ministro del Interior es «evidente» y que tiene que ser él quien de «explicaciones a la luz» de las nuevas revelaciones periodísticas. «Si Rubalcaba no se enteró debe dimitir por incapaz y si se enteró debe dimitir por haber traicionado a la Policía», recalcó el popular.
Precisamente ayer, Rubalcaba declaró que, hasta donde él conoce, nadie dio la orden de advertir a ETA de que se iba a producir una operación contra su aparato de extorsión. «No tengo información de que nadie diera una orden. Hay una investigación judicial y lo normal es dejar que termine», afirmó el dirigente socialista, quien, sin embargo, reconoció que fue un «suceso extraño».
El ministro recordó que todos los implicados por el caso Faisán fueron posteriormente detenidos y que la Policía ha seguido arrestando terroristas en el País Vasco.