La casa que compartía la pareja fue el escenario del asesinato, que tuvo lugar de madrugada. / EFE
La crónica negra del día la protagonizó de nuevo ayer el asesinato de una mujer a manos de su marido. Josefa R.Z, de 45 años de edad, se convirtió en la primera víctima de la violencia machista en 2010 después de que su esposo la asfixiara en el domicilio en el que vivían en el municipio sevillano de El Cuervo.
El presuno agresor, de 53 años, que responde a las iniciales J.M.C.E., fue quien avisó a la Policía Local de que había cometido el asesinato, por lo que varios agentes le detuvieron al poco tiempo. Está previsto que hoy pase a disposición judicial.
Aunque todavía no se ha esclarecido cómo sucedieron los hechos, sí que se sabe que la víctima no había interpuesto nunca denuncias por malos tratos, aunque sí que se había separado en varias ocasiones de su marido por desavenencias conyugales. Así lo confirmó la coordinadora provincial del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), Ángeles García, quien además explicó que la mujer era madre de dos hijos, uno de 26 años, casado y padre de familia, y otro de 22, que vivía con ella, pero que la noche del sábado al domingo no fue a dormir a casa.
Desde el IAM, la coordinadora provincial condenó «este atentado machista que se cobra la primera víctima de la provincia de Sevilla, de Andalucía y de España. Se trata de una barbaridad que sigan las muertes de estas características, por el simple hecho de ser mujer», apuntó.
Asimismo, aseveró estar «al lado de la familia y del pueblo, al que le ha pillado por sorpresa, porque nunca ha habido una víctima de violencia de género en El Cuervo».
Concienciación
De igual forma, hizo «un llamamiento a la ciudadanía, a la implicación de las familias y las mujeres que estén sufriendo una situación de malos tratos, que denuncien, que es la única manera de poder protegerlas y activar todos los mecanismos que existen para salvarlas».
Por su parte, el Ayuntamiento de El Cuervo decretó tres días de luto oficial y una manifestación de repulsa por esta muerte.
A pesar de que no hubiera denuncias contra el agresor, un vecino de la familia que vive en la inmediaciones desde hace años, manifestó que el hombre no mantenía una buena relación con sus dos hijos, ya que estos le reprochaban que en varias ocasiones abandonó el domicilio conyugal durante meses después de haber discutido con su esposa. Fuentes de la Policía Local afirmaron también que la mujer se había separado de su marido en varias ocasiones y que había regresado con él hace solo un par de meses.
Un familiar lejano del individuo aseguró tras conocer los hechos que ambos mantenía fuertes discusiones que habían llevado a la pareja a padecer trastornos de la salud. Josefa se encontraba en tratamiento desde hace tiempo por depresión y su esposo atravesaba también un estado similar en los últimos días.