Los trabajadores ‘tomaron’ durante horas el centro de la capital española. / EFE
Aunque lejos, lejísimos, de las manifestaciones multitudinarias de otros tiempos, ayer miles de trabajadores salieron a las calles de Madrid convocados por los dos sindicatos españoles mayoritarios, UGT y CCOO, que, a falta de demasiada contestación a las políticas del Gobierno, recurrieron a una especie de protesta light para reclamar a la patronal y al propio Ejecutivo que las futuras reformas estructurales anunciadas para salir de la crisis permitan fortalecer a las empresas sin renunciar a los derechos de los obreros, y recordarles de paso que «no hay atajos» para salir de la recesión, en referencia a las tentaciones de abaratar el despido y «precarizar los puestos de trabajo».
Bajo el lema Que no se aprovechen de la crisis, el trabajo lo primero, por el diálogo social, la marcha discurrió por el centro de la capital, hasta llegar a la Puerta de Alcalá, donde los jefes de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, destacaron que la manifestación era la «fuerza democrática» que necesita la sociedad.
Según el cómputo de la empresa Lynce para EFE, al acto asistieron 32.921 personas, dato que tiene un margen de error del 15% al alza, lo que podría elevar el número hasta un máximo de 37.860 personas. Ni los sindicatos ni la Policía habían facilitado a última hora de la tarde estimaciones del número de asistentes.
Durante sus discursos, Méndez y Toxo insistieron en que, para salir de la crisis las empresas deben mantener sus inversiones productivas, así como en la necesidad de recuperar el diálogo social y de movilizar recursos para la reactivación económica. A las compañías, Toxo les reclamó moderación en sus ganancias y canalizar los excedentes hacia el tejido productivo, ya que, en su opinión, «no es asumible ni tolerable» que en situación de crisis las empresas del IBEX repartan 18.000 millones en beneficios cuando despiden a miles de trabajadores. Por su parte, Méndez dijo que, frente a la gran mayoría de trabajadores españoles, existe una minoría «con mucho poder económico y mediático» que ataca a los sindicatos, porque para ellos son un obstáculo. «Vamos a evitar que se aprovechen de la crisis», resumió.