Para llegar a tener un ‘cuerpo 10’ es necesario combinar el ejercicio con los alimentos sanos.
El director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufs (Boston), José María Ordovás, alertó ayer sobre las «peligrosas» dietas de verano por ser perjudiciales para el organismo. Durante su participación en los cursos de verano de la Universidad Complutense, aseguró que «no se puede dejarse llevar» durante todo el año y ahora «imponerse» de una manera «cruel» el ponerse en forma. «Eso de la dieta yo-yo no es bueno para el organismo», destacó.
Con la llegada del buen tiempo, la irrupción de los tratamientos de adelgazamiento fáciles y poco costosos lleva a muchas personas a creer que perderán peso sin esfuerzo. Para el experto, este tipo de actuaciones solo genera frustración. «No hay milagros, solo sentido común y mantenerse en forma durante todo el año».
Las últimas investigaciones indican que la obesidad tiene un 50 por ciento de componente genético. De ahí, que Ordovás en los casos más extremos crea más beneficioso identificar en un primer lugar a aquellos sujetos que tienen más tendencia a ganar peso debido a sus genes y a partir de ahí incidir más sobre ellos. «Conocer las bases genéticas de la obesidad de una persona nos indica por qué ha llegado a ese punto y someterle así a una terapia que le pueda ser más eficaz», apuntó.
Con respecto al incremento del número de niños que a día de hoy padece obesidad, precisó que un factor importante en esta tendencia es el sedentarismo de los jóvenes. «Antes le echábamos la culpa a las horas que pasábamos delante de la televisión y el ordenador, pero hay que trabajar más».
La cada vez mayor ingesta de calorías y el creciente consumo de productos prefabricados son los dos motivos fundamentales que hacen que España se esté alejando a pasos agigantados de su tradicional dieta mediterránea. «Recurrimos demasiado a lo que es más fácil de consumir y a alimentos muy calóricos».