El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, durante unas jornadas bancarias celebradas ayer en Madrid. / EFE
Dos de las máximas autoridades económicas del país, el titular de Trabajo, Celestino Corbacho, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, volvieron ayer a cruzar sus espadas a cuenta del sistema de pensiones y su posible reforma. Mientras Ordóñez insistió en que la necesidad de cambios es «imperiosa», Corbacho le reclamó que deje de dar «recetas». «No quisiera estar polemizando con el gobernador todos los días», prosiguió el ministro, pero «me gustaría que sus análisis sean más sosegados y tranquilos».
Y eso que el responsable del supervisor financiero comenzó lanzando un mensaje de calma al asegurar que un déficit puntual en la Seguridad Social no hace peligrar las pensiones y que «no pasa nada» porque haya saldos negativos «transitorios» en el sistema. También sostuvo que la «alarma» sobre el futuro de las prestaciones por jubilación no la provocó él en su intervención en la Comisión de seguimiento del Pacto de Toledo, sino que fueron declaraciones posteriores que se hicieron «fuera» de este foro.
El gobernador recordó que el propio Pacto tiene una «vocación reformista», y por eso se reúne cada cinco años para revaluar la situación y proponer las actuaciones que sean necesarias, que pueden ser «suaves y moderadas». Eso sí, Fernández Ordóñez calificó las reformas -que pasarían por retrasar la edad de jubilación, entre otras medidas- de «imperiosas».
También dio su opinión sobre las fusiones del sector bancario, especialmente de las cajas de ahorros, y recalcó que «no deben ser dirigidas políticamente», un claro tirón de orejas a los intentos del Gobierno de salvar a Caja Castilla-La Mancha mediante una integración con la andaluza Unicaja.
A los reproches ya mencionados de Corbacho al responsable del Banco de España se sumaron los del portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, que consideró que Ordóñez «lo ha hecho estupendamente» en lo que al sistema financiero se refiere, pero recordó que es el ministro de Trabajo quien tiene que encargarse de desarrollar «buenas» políticas de empleo y hacer frente al paro. «Cada uno tiene su papel institucional» y «es bueno que cada uno se ajuste a ese papel», recomendó Alonso.
A las tesis reformistas del Banco de España, esta vez en lo referido al mercado laboral, se sumaron ayer el presidente de la CNMV, Julio Segura, y otros 94 economistas de diferentes universidades e instituciones, que reclamaron un cambio «urgente». Urgente porque el «hecho diferencial» de España no es el retroceso de la actividad, sino la pérdida de empleo. «Volvemos a tener el doble de paro que los países de la zona euro», lamentó Guillermo de la Dehesa. «Irlanda retrocederá este año un 10% y sin embargo solo tendrá un 8% de paro», añadió el catedrático de la Universidad Carlos III, Juan José Dolado. «Tenemos un problema estructural», concluyó De la Dehesa.
Su propuesta pasa por crear un contrato único con indemnización por despido progresiva, flexibilizar la negociación colectiva y eliminar la retroactividad. Además, defienden que la «generosidad» del subsidio de desempleo sea mayor al principio, aun a costa de acortarse el período de cobro.