El todavía secretario de Estado de Economía, David Vegara, continuará en su puesto hasta que se le encuentre sustituto. / EFE
El gesto propagandístico de renunciar a las vacaciones de Semana Santa le salió torcido al Gobierno. Justo el mismo día en que la nueva jefa de Economía, Elena Salgado, y el titular de Fomento, José Blanco, convocaban a la prensa para certificar con una foto que estaban trabajando, lo poco que quedaba del equipo de Pedro Solbes estalló por los aires.
Después de que el ya ex ministro abandonara el cargo con quejas hacia Zapatero, al que acusaba de haberle maniatado a la hora de proponer políticas contra la crisis, su número dos y secretario de Estado de Economía, David Vegara, se bajaba también del barco.
A la hora de presentar su dimisión, que hará efectiva en un mes, alegó educadamente «motivos personales», aunque es evidente que se trata de un escandaloso desmarque del nuevo rumbo económico del Gobierno. Aunque cierto es que también cabe la posibilidad de que haya sido la propia Salgado quien haya motivado la deserción para comenzar su andadura libre de lastres de la etapa anterior.
Como es lógico, esta última posibilidad fue desmentida extraoficialmente, puesto que fuentes próximas a Moncloa se apresuraron a filtrar que se ha intentado por todos los medios evitar la marcha de Vegara, cuyo nombre aparecía en muchas quinielas como sustituto de Solbes. Ahora, tendrá dos años de incompatibilidades, por lo que no podrá trabajar en cargos ligados a temas regulados por Economía, ni tampoco regresar a la dirección de Intermoney, que abandonó para entrar en el Ejecutivo.
A diferencia de Vegara, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, sí seguirá en su cargo.
Pocas horas antes, ajenos a la tormenta que se avecinaba, Salgado y Blanco hicieron un paripé de reunión, presuntamente convocada para coordinar la labor de ambos departamentos, pero que, en definitiva, solo sirvió para hacerse una foto. A la hora de hacer balance de lo tratado en la cumbre, ambos se limitaron a subrayar que la sintonía entre ambos fue «perfecta» y que no habrá ningún problema para el entendimiento.
La reunión de ayer no será la única que mantenga la nueva vicepresidenta segunda, ya que mañana recibirá a las 10,00 horas en la sede de su departamento a la ministra de Defensa, Carme Chacón, y, por la tarde, al titular de Industria, Miguel Sebastián.
‘Daños colaterales’
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, aseguró ayer que ella es «la más perjudicada» por el nombramiento del vicesecretario general del partido, José Blanco, como ministro de Fomento. La socialista señaló que hará «todo lo posible» para mantener el listón de Blanco, con el «único objetivo» de «salir a por todas» en las elecciones europeas del próximo 7 de junio. «Me esforzaré por estar el frente de este partido», indicó, y manifestó que en los últimos ocho meses, «ha aprendido cada día» del nuevo titular de Fomento, a quien va a «echar mucho de menos».
Sin embargo, Leire Pajín confesó que «se abre una etapa» en la que estará apoyada «no solo desde el Gobierno», sino también por parte de «toda una dirección del partido y de miles de militantes, que son el mejor patrimonio del PSOE». La número tres de la formación de Ferraz aseguró que seguirá «llamando mucho» a José Blanco. La secretaria de Organización declaró que hace unas semanas asumió la coordinación de la campaña de las europeas «por primera vez», después de años en los que el ahora ministro se ha ocupado del tema.
«Toda la atención del partido» se va a centrar en estos comicios, recalcó. El «único objetivo» de Pajín será afrontar esas elecciones, y el «reto fundamental» de la formación será «ser útil al país» en este «tiempo complejo» que está viviendo. «Estaremos muy atentos a lo que pasa en la calle para transmitir al Gobierno en todo momento lo que está ocurriendo», aseguró la socialista.