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CINE
Un ‘remake’ innecesario
Carrie White, una chica tímida, marginada por sus compañeros y protegida por su madre, que es profundamente religiosa, desata el terror en su pequeño pueblo, después de haber sido llevada al límite en su baile de graduación.
Fran Nieto - Barcelona | 08/12/2013
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  /AGENCIAS

Nos hallamos ante otro caso (y ya van unos cuantos en los últimos años) de revisión o remake de un clásico hollywoodiense de los años 70. En este ocasión le ha tocado el turno a Carrie, un filme terrorífico pionero en su género basado en una novela de Stephen King, que encumbró en 1976 a Brian de Palma como uno de los directores referentes de su generación, autor de obras maestras como El precio del poder o Los intocables de Elliot Ness. El impacto de aquella cinta en su época fue brutal, y algunas escenas tan escabrosas como la del baile de final de curso del instituto pasaron a formar parte de la Historia del cine con todo el merecimiento del mundo.
Ahora, con los efectos digitales funcionando a las mil maravillas, con una crisis económica tremenda, pocas ideas de los guionistas y un apetito voraz de los productores, cabe hacerse la obligada pregunta: ¿vale la pena volver a explicar la misma trama con los mismos pelos y señales casi 37 años después? Pues, en principio, diríamos que no, aunque seguramente las nuevas generaciones, auténtico target de espectadores que acude en masa a los cines y, por lo tanto, dictan las leyes del mercado actual, ni siquiera habrán oído hablar nunca de la película original.
La encargada de llevar a cabo este bastante innecesario película ha sido Kimberly Peirce, quien alcanzó fama y gloria con el que fue su debut en la gran pantalla, la muy recomendable y multipremiada Boys don´t cry, ganadora de un Oscar a la Mejor Actriz en 1999 (Hillary Swank). La directora llevaba un lustro largo sin ponerse detrás de las cámaras, y quizás esa falta de continuidad sea una de las causas más visibles del poco riesgo que ha tomado a la hora de acometer este proyecto.
El trabajo actual no aporta nada novedoso al original, si acaso la concentración del grueso de la acción en los personajes femeninos, dejando casi al margen los roles masculinos, que aquí lucen intrascendentes, aparte de la mayor coetaneidad de la protagonista, en la figura de una Chloe Grace Moretz que puede pasar perfectamente por una chica de instituto, no como Sissy Spacek, quien en la película original acometió el papel de Carrie con 28 años, algo talludita para dar vida a una colegial con unos pequeñitos problemas de timidez... y telequinesia.
Del resto del elenco interpretativo hay que destacar, sobre todo, la sobresaliente actuación de una Julian Moore que, últimamente, está demostrando un grado de versatilidad en sus actuaciones digno de elogio, ya que lo mismo te convence como hippy liberal en la todavía en cartelera Don Jon como sobresale como madre posesiva y estigmatizada en el filme que hoy nos ocupa.
Su actuación está repleta de matices, y alcanza cotas de aplauso en escenas como la que tiene lugar en la lavandería donde trabaja, secuencia que aquí no desvelaremos pero que pasa por ser con diferencia la más turbadora de una cinta que, por otro lado, no depara sorpresa alguna.
Parece que la primera hora de metraje no sirva absolutamente para nada, y todo esté programado para lo que será el clímax final de la obra, aquella humillante situación que tiene lugar durante el baile de graduación y que desencadenará toda la ira y el horror que hasta el momento se nos había ocultado.
Desde aquí recomendamos a todos aquellos que descubran la triste y espeluznante tragedia de Carrie en esta fallida película, que recuperen el filme original y disfruten de un auténtico peliculón, un auténtico alarde de virtuosismo técnico libre de tabúes y prejuicios que no deja indiferente aún con el paso del tiempo. Y con el dinero que se ahorren de la entrada pueden ir a ver un poco de cine español, que nunca viene mal, o alquilar el clásico de Brian de Palma. Es una auténtica pena que destrocen, como sucedió hace unos meses con Posesión infernal, auténticas joyas del cine de terror.

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