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SOCIEDAD
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El escritor Antonio Gala, aquejado de cáncer de colon, pide al año 2012 «no vivirlo entero», porque apunta no tener «casi voluntad».
Efe - Madrid | 26/12/2011
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  El escritor reapareció con semblante cansado y sin apenas fuerza. / Efe.

Parece que el gran escritor andaluz Antonio Gala ha llegado al ocaso de una vida plagada de éxitos y reconocimiento, pero que en la actualidad atraviesa un duro momento de salud, ya que acaba de superar un tratamiento contra el cáncer de colon que padece, por eso aseguró, hace unos días, con tristes palabras que le pide «de corazón» a 2012 «no vivirlo entero», es decir, morir «cómoda y alegremente» antes de que finalice.
El literato lamentó que el objetivo de la sociedad sea obedecer las premisas de una moneda, en lugar de defender «un amor, un proyecto o un propósito claro». Gala, quien reconoció que la política ha dejado de interesarle, apuntó a que los dirigentes de los principales partidos, a los que calificó de «dúo dinámico», se parecen muchísimo, porque obedecen a las premisas de una moneda, en vez de a la vida.
«Defendemos el euro, maldito sea, y no a un amor, a un proyecto o a un propósito claro. A mí me interesa la vida y estamos malviviendo», lamentó.
Aquejado de un grave cáncer de colon, el escritor reconoció que ha perdido la memoria por querer olvidar la «esclavitud del cuerpo» y el sufrimiento padecido debido al duro tratamiento médico de quimioterapia y radioterapia al que se ha sometido en los últimos meses. «No tengo memoria, ni entendimiento ni casi voluntad», razón por la que su deseo para el año nuevo no es otro que «no vivirlo entero», es decir, morir «cómoda y alegremente» antes de que finalice. «Creo que me lo concederá», anotó.
Antes de ello, resaltó que le gustaría escribir una obra de teatro, una comedia que interpretaría la actriz Amparo Baró, quien ya actuó en su obra Los buenos días perdidos y que, según apuntó el dramaturgo, es una «artista como la copa de un pino».
Consciente de que está viviendo el «final» de su vida, Gala rechazó la idea de escribir una autobiografía, porque no le apetece «desnudarse ahora» que no tiene un «cuerpo bonito» y se ha decantado por el teatro, bromeó.
«Si vuelvo al teatro es porque creo que lo que se está haciendo ahora no es buen teatro. Podría decirse que no hay teatro, está fatal», manifestó.
Gala ha recibido en estas últimas semanas tres premios de los que se siente, «muy orgulloso»: el Elio Antonio Nebrija de los escritores andaluces, el Pro-Derechos Humanos en su sección de Periodismo por la columna La Tronera, que publica en el diario El Mundo, y el Premio Quijote de Honor de la Asociación Colegial de Escritores de España.
Ante estos galardones, con los que suma ya 500, consideró que él se otorgaría a sí mismo el premio a la paciencia, una virtud «necesaria» para recibir, precisamente, «tantos premios».
«Sé que son 500 y no 488 como pensaba, porque el mozo que los ordena y limpia me dijo que habíamos llegado a esa cifra. A partir del 501, los limpiaré yo», apuntó.
Precisamente, una de sus últimas apariciones públicas fue para recoger la mención de la Asociación de Escritores de España, en la que reapareció con semblante frágil y débil hace unos días, pero sin perder ni un ápice de su fina ironía, ya que bromeó con que quizá este galardón sea una invitación a decir adiós.
«Este premio me hace especial ilusión porque lo dan los compañeros, es como el Nobel en España, y a veces lo dan a título póstumo, como a Delibes, pero ellos saben a quién se lo dan. Esta carrera es dura: hay que hacer reír y saber reírse, y hay que hacer llorar y saber llorar, y hay que saber decir adiós, y quizá este premio sea una invitación a decirlo. Lo agradezco de todo corazón», prosiguió el autor de Los papeles de agua, su última novela, de 2009.

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