El Rey, durante su encuentro con Mariano rajoy, ayer en La Zarzuela. / Efe
Mientras que el primero prometió al Monarca realizar una oposición constructiva, el segundo, próximo presidente del país, reiteró su decisión de sacar a la nación de la crisis económica en la que se encuentra inmersa.
Don Juan Carlos recibió muy sonriente al futuro jefe del Ejecutivo, al que saludó con un «Mariano, enhorabuena», y ambos mantuvieron una conversación con «absoluta cordialidad» por parte del Monarca, y con «absoluto respeto» por parte de Rajoy, según explicó él mismo
El propio líder del PP aseguró tras el encuentro que había transmitido al Rey su voluntad decidida de poner el «grueso» de su esfuerzo en luchar contra la crisis económica y el desempleo, pero reconoció que la situación exigirá medidas que «no serán gratas» y que los españoles entenderán.
El dirigente popular volvió a reiterar que la situación «es muy difícil» y, por ello, quiso detallar al monarca que el objetivo «capital» del futuro Ejecutivo será el crecimiento económico y la generación de empleo. Además subrayó que «cumplir con el déficit, es la única decisión que puedo asegurar hoy como cierta».
Durante más de una hora, el futuro presidente del Gobierno enumeró a Don Juan Carlos las prioridades de esta legislatura, entre ellas, la corrección la deuda pública desde el convencimiento de que «no se puede vivir por encima de nuestras posibilidades ni gastar aquello que no tenemos». Rajoy no quiso entrar en más detalles y se remitió al debate de investidura del lunes, en el que explicará algunas de sus medidas, que adelantó que «no serán gratas». No obstante, se mostró convencido de que los españoles son «conscientes de que tendremos que hacer eso» para que el país vuelva a la senda de la recuperación económica y del empleo.
Asimismo, consideró que el Estado precisa de una reforma laboral «con la mayor urgencia posible», que debatirá con los agentes sociales a principios de enero y cuyo objetivo será la creación de puestos de trabajo.
Además, en su conversación en el Palacio de la Zarzuela con el Rey, trasladó al Monarca su voluntad de que España juegue un papel «más activo» en la Unión Europea, pero también la de dar la «máxima prioridad» a las relaciones con Iberoamérica y con los países vecinos del Magreb. El líder del PP quiere mantener, a su vez, «las mejores relaciones» con Estados Unidos y estará atentos a lo que ocurre en los países emergentes, que están adquiriendo un importante protagonismo en el concierto mundial.
En cuanto a la reunión que tendrá hoy con el presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que «no es el final de nada» porque tiene interés en seguir hablando con él cuando el socialista deje el Palacio de la Moncloa.
Demanda ciudadana. Antes del encuentro con Rajoy, Don Juan Carlos se reunió con el presidente del grupo parlamentario del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que le comunicó que harán una oposición como la que le hubiera gustado tener cuando estaba en el Gobierno, ya que es la que demandan los ciudadanos en las actuales circunstancias.
El socialista incidió en que es al popular a quien le corresponde dar el discurso de investidura, y añadió, en tono irónico, que «ya va siendo hora» y que «puede ser interesante». En este sentido, agregó que a él no le toca someterse a este trámite, sino dar la réplica desde la oposición.
En la cita con el Rey, «gratificante», que duró 45 minutos, también hablaron de otros temas relacionados con la política exterior y asuntos europeos, porque, según puntualizó, el debate sobre Europa es «clave» para el futuro.
Rubalcaba especificó, asimismo, que no abordaron la cuestión de ETA, que ya ambos trataron el asunto anteriormente.
Al ser cuestionado por la posibilidad de llegar a acuerdos con el PP, subrayó que hay que esperar al discurso del lunes «a ver si Rajoy concreta alguna medida».