El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, promete su cargo ante el Rey durante el acto celebrado en La Zarzuela en abril de 2008. / EFE
La salida del Gobierno del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, para incorporarse a las listas del PSC para las próximas elecciones catalanas de noviembre, obligará a remodelar por tercera vez en solo dos años el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
Según apuntaban ayer desde fuentes socialistas, para hacerse efectivo el abandono de Corbacho, éste deberá esperar a que pase la huelga general del 29 de septiembre, y junto a él podría despedirse del Gabinete la titular de Sanidad, Trinidad Jiménez, si finalmente es elegida en el proceso de primarias abierto en Madrid para designar al candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad.
Queda pendiente de concretarse la posibilidad de que las modificaciones en el Gobierno sean más amplias -pese a las palabras de ayer de la vicepresidenta María Teresa de la Vega en sentido contrario- y que se puedan confirmar hipótesis que se barajan como la candidatura del responsable de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para la Alcaldía de Córdoba.
La remodelación del Ejecutivo será la tercera de esta legislatura, después de la entrada en el equipo de Zapatero, en febrero de 2009, de Francisco Caamaño en sustitución de Mariano Fernández Bermejo y de la incorporación, en abril de 2009, de cinco nuevas caras: Manuel Chaves, José Blanco, Ángeles González-Sinde, Trinidad Jiménez y Ángel Gabilondo. A ellas se unió el nombramiento de Elena Salgado, hasta entonces ministra de Administraciones Públicas, como vicepresidenta económica.
Desde la llegada a La Moncloa de Zapatero, en marzo de 2004, se han producido siete cambios dentro del equipo que cada viernes se sienta en el Consejo de Ministros, por el que han pasado hasta el momento 34 personas.
Corbacho se va para ocupar un puesto en la candidatura que encabezará José Montilla para las elecciones catalanas del mes de noviembre. No será el primer ministro que abandona el Gobierno para luchar en el ruedo de la política autonómica y seguramente tampoco el último.
Si Jiménez deja finalmente su despacho en el Paseo del Prado será para enfrentarse en las urnas a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre. La ex presidenta del Senado es uno de los ejemplos de cómo se puede triunfar en la política autonómica después de haber ocupado una silla en el Consejo de Ministros, además de en la Cámara Alta. Lo mismo sucede con Montilla.
Pero el haber sido ministro no es garantía de triunfo cuando hay que enfrentarse a una campaña electoral como cabeza de lista.
Es el caso de los ex ministros del PP Josep Piqué o Jaime Mayor Oreja o el socialista Juan Fernando López Aguilar, quienes no lograron el objetivo de presidir sus respectivas Comunidades. También hay ejemplos de ida y vuelta, como el de Manuel Chaves, que fue titular de Trabajo con Felipe González, gobernó Andalucía 19 años y volvió al Gabinete en abril del pasado año para ocupar la vicepresidencia tercera.
En el PP, Jaume Matas también hizo este doble viaje, en este caso de Madrid a Baleares, región que gobernó antes de formar parte del Ejecutivo de José María Aznar, que dejó en marzo de 2003 para regresar a la Presidencia autonómica.
En detalle.- Marcado por el estigma del paro
Mientras De la Vega asegura que los cambios en el Ejecutivo se limitará a reemplazar a Corbacho, los partidos de la oposición hacen leña del árbol caído y le definen como el «ministro del desempleo».
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, limitó ayer la próxima remodelación ministerial provocada por la salida del Ejecutivo de Celestino Corbacho a la sustitución del actual titular de Trabajo. Ante las preguntas de los periodistas de si esa salida y la posible de Trinidad Jiménez -presente en la rueda de prensa junto a De la Vega- si vence en las primarias del PSOE de Madrid van a conllevar una remodelación más amplia, la número dos de Zapatero garantizó que el Gabinete «no está en eso», sino en lograr el objetivo de superar la crisis económica.
Mientras, el resto de formaciones políticas hicieron leña del árbol caído. Así, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, lamentó la «descomposición» del Gobierno y señaló que «el autocese» de Corbacho «no es casualidad», como tampoco lo es que sea «el primero que abandona el barco» y «tenga que buscar trabajo en otra administración y otras listas» porque el desempleo es el principal problema de España y Zapatero es «incapaz» de «ponerle freno». Por su parte, el presidente de CiU, Artur Mas, sostuvo que la incorporación a las listas del PSC del ministro «líder del paro» en todo el mundo desarrollado no refuerza, sino que más bien «debilita», la candidatura de José Montilla.
Desde IU, su portavoz en el Congreso, Gaspar Llamazares, calificó de «huida» la salida de Corbacho y aseguró que esta decisión demuestra el «fracaso» del Ejecutivo en materia laboral y social.