Rodríguez Zapatero habla en presencia de la vicepresidenta De la Vega durante la comparecencia de ayer en La Moncloa. / Efe
Tras la alegría y las noticias confusas del domingo, cuando diversos medios árabes anunciaron la liberación de Albert Vilalta y Roque Pascual, los dos cooperantes españoles secuestrados en Mauritania hace casi nueve meses, sin que el Gobierno quisiera confirmarlo, ayer tocaba clarificar la situación. El encargado de hacerlo fue el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, quien anunció que ambos compatriotas «están libres» y precisó que estaba previsto que llegaran a Barcelona la pasada noche, lo que al cierre de esta edición aún no se había producido.
El presidente comunicó la liberación de los dos miembros de la ONG Barcelona Acció Solidaria en una comparecencia ante los medios de comunicación en el Palacio de la Moncloa, en la que agradeció la colaboración de los Gobiernos de los países de la zona donde se produjo el rapto, la «confianza» de los familiares de los secuestrados, de los servicios de inteligencia y de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, para cuya labor de coordinación tuvo palabras de elogio.
Tras asegurar que el Gabinete ha multiplicado su actividad política, diplomática y de los servicios de inteligencia para lograr su liberación, Zapatero dijo que con esta «buena, muy buena noticia» se pone «punto final» a una acción terrorista que nunca se debió iniciar.
Los cooperantes, que han permanecido en manos de Al Qaeda en el Magreb Islámico en Mauritania desde el pasado 28 de marzo, viajaban al cierre de esta edición desde Burkina Faso -el país africano donde recalaron tras su puesta en libertad el domingo- a Barcelona acompañados de sus familias y de la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez.
Los dirigentes de Barcelona Acció Solidaria celebraron la noticia brindando con cava durante la rueda de prensa que ofrecieron instantes después de la comparecencia de Zapatero. El presidente de la ONG, Francesc Osán, declaró: «Estamos muy contentos. Después de nueve meses tenemos una gran felicidad. Lo esperábamos desde hace mucho tiempo».
Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, expresó su «alegría» por la liberación y su deseo de que Vilalta y Pascual puedan reencontrarse lo antes posible con sus familiares, amigos y compañeros. Rajoy recordó que «el terrorismo es una amenaza que nos afecta a todos y que requiere de una cooperación internacional reforzada y de unas políticas comprometidas de lucha contra los enemigos de la libertad».
Las palabras del líder popular, nada beligerantes con la actuación del Gobierno, fueron sin embargo acompañadas de una intervención más crítica del portavoz de Interior del PP, Ignacio Cosidó, quien exigió a Zapatero que dé «alguna explicación sobre las circunstancias en las que se ha producido la liberación» de los cooperantes, por quienes se habría pagado un rescate de entre cinco y 10 millones de euros, según la televisión árabe Al Arabiya. Además, se considera que la extradición a Mali del único terrorista condenado por el secuestro sirvió también como moneda de cambio,
Al Qaeda, en palabras de Cosidó, supone «una amenaza muy directa» para España «por la proximidad geográfica y porque esta organización tiene el territorio nacional como uno de sus objetivos básicos». El conservador se alegró por la puesta en libertad de los rehenes, pese a que, a su juicio, hay que mantener «como principio general» que en «la lucha contra el terrorismo no se negocia y no se debe ceder jamás al chantaje», ya que eso «significa siempre el error».
El PSOE, por su parte, felicitó al Gobierno después de meses de «duro y constante» trabajo para lograr este «exitoso y feliz desenlace». Para los socialistas, esta liberación, sumada a la puesta en libertad de Alicia Gámez, el pasado 10 de marzo, constituye una «gran noticia» para todos aquellos que se dedican a la cooperación al desarrollo.
A última hora de la tarde se hizo público que Vilalta y Pascual, que viajaban rumbo a España, habían hablado con sus mujeres para decirles que se encuentran bien.
Los cooperantes, que volaron en helicóptero a una localidad de Burkina Faso, estaban a punto de embarcarse en el avión de la Fuerza Aérea Española que iba a aterrizar en Barcelona alrededor de la medianoche. Les acompañaban familiares, personal diplomático, agentes del CNI y un psicólogo.