Durante el rescate de los cuerpos se vivieron escenas dantescas.
El Juzgado de Primera Instancia número 1 de Gava (Barcelona) archivó ayer las diligencias abiertas por el accidente en la estación tren de Castelldefels Playa, donde murieron 12 personas la noche de San Juan, por entender que el siniestro se debió a una actuación «imprudente y temeraria» de las víctimas.
El juez, después de tomar declaraciones a los conductores y a los testigos y estudiar los informes sobre del trágico accidente, concluyó que no hay indicios de ningún hecho delictivo y que el apeadero cumplía con la normativa vigente.
El magistrado estimó que las instalaciones tenían la noche de la verbena, el pasado 23 de junio, cuando se produjo el suceso, las condiciones de seguridad, iluminación y accesos adecuadas según la ley.
Para tomar su decisión el togado tuvo en cuenta los datos obtenidos del disco duro de la caja negra del tren Alaris procedente de Alicante, así como las declaraciones del conductor de este convoy que arrolló a los fallecidos (y que dio negativo en las pruebas de alcoholemia), así como los informes elaborados por los Mossos d’Esquadra y el remitido por el ente gestor ADIF.
Asimismo, fijó que la actuación del maquinista fue «la debida», y que, según las declaraciones de los testigos, éste accionó las señales acústicas y el freno de emergencia cuando se percató de la presencia de un grupo de personas que cruzaban las vías, que habían optado por no utilizar el paso inferior y que el convoy tardó 39 segundos en detenerse completamente.