Soraya Sáenz de Santamaría, durante la pasada jornada. / Efe
Y yo más. Así se podría calificar el pique entre socialistas y populares a la hora de dictar recetas para las maltrechas arcas del Estado. La portavoz del grupo del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció ayer el registro de una iniciativa por la que piden al Gobierno que reduzca en un 50 por ciento «el número de asesores metidos en la Administración y nombrados a dedo». Esta declaración se efectuó nada más conocer que el presidente Zapatero dijera que tenía previsto suprimir un centenar de subdirecciones ministeriales.
Aunque la proposición no de ley del grupo conservador se registró el pasado martes, la política vallisoletana insistió en pedir «un sacrificio» al Ejecutivo y apostar por «menos vicepresidencias, ministros, altos cargos y asesores».
A su juicio, «hay muchos funcionarios capacitados que pueden repartirse mejor» con el fin de «ahorrar y racionalizar las estructuras administrativas». Ésta sería la vía para comenzar a reducir el déficit público, de modo que los ciudadanos no tengan que pagar «la factura de la crisis y de la incapacidad del Gobierno», añadió la que fuera jefa de NNGG.
Según consta en el texto de la iniciativa, el grupo del PP quiere que el Congreso apruebe una propuesta que aboga por reducir a la mitad, y en un plazo de tres meses, el personal eventual de la Administración.
Con ello, se cumpliría «el compromiso de austeridad y eficiencia administrativa que exige la situación económica» española «y las obligaciones de ajuste fiscal derivadas» de la pertenencia al euro.
El grupo popular advierte en el texto de la medida que la función de la arquitectura jurídico-institucional del Gabinete «corre el riesgo de verse desvirtuada cuando, utilizando la relación de confianza como una excusa», se concibe como «instrumento de colocación laboral o fidelización política».
Tras recordar que desde hace tres años el coste del personal eventual al servicio del Ejecutivo central «se ha disparado» casi un 24 por ciento, el PP apuntó que en los Presupuestos Generales del Estado del presente ejercicio, «con la crisis en toda su crudeza», la partida correspondiente ha seguido subiendo; un 3,5 por ciento. Según los cálculos del Partido Popular, menguar el personal eventual en un 50 por ciento supondría un ahorro de 20 millones de euros.
Copago
Donde no habrá tijeretazo será en la Seguridad Social y el copago. Tras lanzar globos sonda, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, aseguró que su equipo «no se ha planteado» establecer el céntimo sanitario con el objetivo de reducir el déficit del país, por lo que, según aseveró, no propondrán «nada parecido» en el ámbito del Consejo de Ministros. Eso sí, dejó en manos de los Ejecutivos autonómicos adoptar esta fuente de financiación, ya que tienen competencias en el ámbito tributario.
Mientras, en Madrid, el vicepresidente de la CAM, Ignacio González, consideró que las cajas deberían bajar los sueldos de sus altos cargos «para dar ejemplo», al tiempo que presentó un plan para ahorrar 400 millones de euros.
Donde sí que se nota la crisis, aunque de un modo extraño, es en el mayor escaparate de España en el mundo: el pabellón de la Exposición Universal de Shanghái. Y es que, a juicio de su comisaria, María Tena, sufre «grandes contradicciones». «Las actividades relacionadas con la feria se plantearon en un momento de bonanza. Tenemos un local grandioso pero no podemos ofrecer catas de vino», señaló.