Los representantes de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, se reunieron ayer en Moncloa con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero./ Efe
Las palabras de los líderes de los principales sindicatos, que el pasado miércoles criticaban las medidas del Gobierno para hacer frente a la crisis, se convirtieron ayer en hechos. Y es que, tras reunirse con José Luis Rodríguez Zapatero, los dirigentes de Comisiones Obreras y UGT convocaron a los empleados públicos a una huelga en contra de los recortes salariales en este sector. Además, también invitaron al sindicato de funcionarios CSI-CSIF, así como a aquellos con representación en la Administración, a participar en este paro.
En este sentido, los líderes de los trabajadores tampoco descartaron la posibilidad de que se pueda llevar a cabo una huelga general.
Según explicó ayer el secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, Enrique Fossoul, la huelga, que se organiza en contra de la rebaja salarial para los empleados públicos anunciada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuenta con «todo el apoyo» del secretario general del sindicato, Ignacio Fernández Toxo.
Fossoul espera que a la convocatoria se unan todos los sindicatos que tengan representación no solo en las distintas administraciones, sino también en las empresas públicas.
Fossoul recordó que esta huelga culminará una serie de movilizaciones que comenzarán el próximo 20 de mayo, día en que se convocarán concentraciones en todas las capitales de provincia.
Ante esta situación, José Luis Rodríguez Zapatero mostró «su respeto» a CCOO y UGT por las movilizaciones que puedan convocar contra las medidas presentadas el pasado miércoles.
Así lo aseguró el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, quien manifestó que no descarta una huelga general ante la «absoluta disconformidad» de los sindicatos con las medidas del Gobierno, si bien pidió tiempo para no tomar una decisión precipitada.
De esta forma se expresó Toxo durante la rueda de prensa junto con el secretario general de UGT, Cándido Méndez, tras reunirse en la Moncloa con el presidente del Ejecutivo.
El representante de Comisiones Obreras admitió que las centrales sindicales «estudian un proceso de movilización, como ya hay en el sector público, que puede derivar en una convocatoria de paro general».
El dirigente de CCOO afirmó que «no descarta ningún escenario» de huelga, pero que antes de precipitarse evaluará las decisiones y reflexiones que tomen las órganos de dirección del sindicato ante la «gravedad de la situación».
Desde UGT, Méndez anunció que hoy se reunirá la Comisión Ejecutiva confederal del sindicato con carácter extraordinario para analizar «el nivel de respuesta» ante las medidas gubernamentales, aunque no dudó de que «se hará de forma conjunta con CCOO».
Toxo consideró que el Gobierno ha escogido «la peor de las vías en un momento en que la crisis no ha sido superada y que solo pretende dar respuesta a las exigencias del mercado financiero».
Durante el encuentro con Zapatero, ambos dirigentes pidieron aclaraciones sobre la rebaja media del cinco por ciento en el salario de los empleados públicos y anunciaron que el Ejecutivo se ha comprometido a dar detalles en el ámbito de la Mesa de la Función Pública que deberá reunirse antes del Consejo de Ministros, que se adelantará al próximo jueves.
Desde Moncloa, Presidencia explicó que Zapatero «escuchó con atención» los argumentos discrepantes contra el nuevo ajuste fiscal mostrados por Toxo y Méndez. El jefe del Gabinete les «expresó su respeto hacia sus posiciones y las decisiones que adopten».
En la línea de críticas a las medidas gubernamentales, Toxo incidió en que es fácil en un clima en el que se ha generado un linchamiento moral de trabajadores de la función pública hacer un ajuste de esa naturaleza y criticó a los ministros que hablan de que algunos funcionarios «toman el cafelito a las 10 y no vuelven».
Por su parte, Méndez advirtió de que las nuevas medidas para reducir el déficit público incorporan «obstáculos» en el «equilibrio y el clima» del diálogo social que negocia la reforma laboral.
El líder de UGT aseguró que es «muy importante» alcanzar un acuerdo en la modificación del mercado de trabajo, pero que los sindicatos «no ignoran» que estas medidas «no ayudan e incorporan mayores dificultades en el entorno de este proceso».
Los líderes sindicales consideraron «demoledora» la reducción de las inversiones públicas que afectarán a las empresas privadas.
Toxo defendió otras alternativas a las medidas, como la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio y del de Sucesiones o establecer un período transitorio para subir el IRPF cargando más a las rentas más altas.
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