Inauguración, en la tarde de ayer, de la exposición organizada por el Taller de las Artes. / Kamarero
Como ocurre desde hace 18 años, la asociación cultural “Taller de las Artes” ha vuelto a organizar una exposición anual para mostrar los mejores trabajos de sus socios. La muestra de 2010, ayer inaugurada en la sala de exposiciones “Unturbe” (Hotel Las Sirenas), recoge un total de 51 trabajos —en su mayoría óleos— de otros tantos pintores de Segovia y su provincia.
“Las pinturas expuestas no se venden”, explicaba ayer Manuel Serrano, presidente de ‘Taller de las Artes’, una entidad creada hace casi dos décadas que ha acogido a un buen número de artistas segoviano, principalmente pintores.
El ‘Taller de las Artes’ contó primero con un local en la calle Alfonso VI, en el barrio de El Carmen, desde donde pasó a otro situado en la Plaza Calderón de la Barca 1, en Nueva Segovia, al que habitualmente acuden cerca de 25 pintores de muy diverso tipo. Los hay muy pequeños, desde 3 ó 4 años (“en ese caso lo único que pedimos a sus padres es que se comporten bien”, comenta Serrano) hasta ‘veteranos’ octogenarios. Los hay que quieren iniciarse en el mundo de la pintura y otros con larga experiencia. “El local está abierto a todos”, anima el presidente de esta asociación cultural, que en la actualidad tiene cerca de 80 socios, incluyendo una sección juvenil, ‘Amigos de las Artes’.
El local de Nueva Segovia, de cerca de 90 metros cuadrados, permanece abierto, los días laborales, en horario de 16 y 19 horas, y los sábados, de 11 a 14. “Aquí damos las nociones básicas para que nuestros socios aprendan a pintar y a dibujar”, explica Serrano, advirtiendo que la cuota mensual de socios es de 35 euros.
Aunque el colectivo está integrado por artistas que no se dedican profesionalmente a la pintura, Serrano sí se enorgullece de aquellos alumnos que, después de haber pasado por el ‘Taller de las Artes’ acaban estudiando Bellas Artes. “La verdad es que nos hace mucha ilusión que cuando ya son profesionales vengan por aquí a saludarnos”, concluye Serrano.