El fotógrafo Raúl Lamoso, ayer, en un momento del taller impartido en el centro social “Santa Isabel”./Alberto Benavente
Transformar un día nublado en otro lleno de sol, incluir un rayo de sol por una ventana, hacer un fotomontaje que parezca real...
“En una imagen digital se puede hacer cualquier cosa gracias a los programas informáticos, (...) las nuevas tecnologías permiten infinitas posibilidades para ampliar la creatividad de los fotógrafos”. Así lo aseguró ayer el fotógrafo Raúl Lamoso (Pontevedra, 1974) que ayer impartió un taller sobre “Efectos especiales en fotografía digital” dentro del III Encuentro Captadores de Imágenes Segovia Foto 2010, organizado por la Asociación Fotográfica Segoviana (AFS).
Lamoso, que repasó ante un aforo completo, de más de 30 personas, su método de trabajo con programas como Adobe Photoshop, comentó que las nuevas tecnologías no solo permiten mejorar la calidad de las imágenes para acercarlas a la visión real de los objetos, paisajes o personas, sino que también dan infinitas posibilidades a la creación artística, al poder realizar innumerables efectos.
Arte sin trabas
“En el fotoperiodismo no se pueden permitir montajes, pero para la fotografía artística no se pueden poner trabas, el fotógrafo es tan artista como el pintor”, asegura Lamoso, para quien la revolución de la fotografía digital ha permitido equiparar, a nivel de equipamientos, al aficionado con el profesional de la fotografía. “Antes, cuando se hacían fotos con carrete, el resultado final se corregía en un laboratorio, pero el aficionado no podía disponer de ello en su casa, un equipo de revelado de blanco y negro era caro y el de color inasequible (...), ahora el laboratorio es un simple ordenador”.
Según el fotógrafo gallego, que cuenta con un estudio en La Coruña y se dedica a la fotografía a plena dedicación desde hace dos años, “el boom de la fotografía digital da posibilidades al aficionado de revelar sus propias fotos a bajo coste, los precios de los equipos han bajado mucho y han subido mucho sus prestaciones”.
De esta “revolución” también se han beneficiado los profesionales en el sentido, según Lamoso, de que “la sociedad nos demanda formación, y cada vez hay más cursos y talleres”.