La Sociedad Micológica Segoviana realizó la tradicional exposición el día de San Frutos. /JUAN MARTÍN
Uno de noviembre y la tempora de recolección de setas casi sin empezar. La ausencia de lluvias y la extrema sequedad en la que se encuentra la tierra en la mayor parte de la provincia de Segovia, ha reducido considerablemente las expectativas de los numerosos aficionados segovianos que todos los otoños se echan al campo a por níscalos, boletus, setas de cardo, y demás.
Este año sólo los más expertos saben dónde se puede encontrar algún ejemplar de seta, aunque afirman que “está complicado, porque es un año muy malo”. Boletus hay alguno, afirman, pero níscalos, ni se ven. Así opina el presidente de la Sociedad Micológica Segoviana, Estanislao Lucas Rojo, quien añade que la temperatura es buena, “pero falta humedad”. Para colmo, es probable que en unos días las temperaturas desciendan unos diez grados en comparación a las actuales, por lo que hay que añadir la posibilidad de que se produzcan las primeras heladas, otro inconveniente más para la aparición de las setas.
Estanislao Lucas señala que este año, de momento, la zona de recolección se ha limitado a la Sierra, al entorno de los manantiales y toyas, donde aún se conserva algo de humedad. Por el contrario, choperas, pinares, mesetas, e incluso las riberas de los ríos segovianos, se encuentran vacías, esperando a la ansiada lluvia.
Entre los ejemplares que se pueden encontrar este otoño, están los “boletus edulis” y “boletus pinícolas”, que aparecen aislados, mientras que los níscalos casi no se ven.
Pero los micólogos mantienen la esperanza de que cambien las condiciones climatológicas y aún se pueda salvar parte de la temporada. Por otra parte, este año están aprovechando para recoger otro tipo de ejemplares, no comestibles, e identificar así nuevas especies.
De la misma opinión es Miguel Ángel Jiménez Caraballo, presidente de la Asociación Micológica Villa de Riaza, quien califica el año como “muy malo”, en esta zona del nordeste segoviano. “El viernes estuve cuatro horas en un bosque de abedules y hayas, y nada. En los arroyos, incluso a unos 30 metros de distancia, también se nota la tierra seca”, afirma.
Por su parte, uno de los responsables de la Asociación Micológica y Botánica Ribera del Malucas, asegura también que en esta campaña, “setas de comer, de momento hay muy poco”. En esta tierra de pinares abundan los níscalos otros años, pero en éste no hay por la falta de lluvias.
“Hay alguna seta de cardo, algún boletus, pero níscalos pocos o ninguno”, aseguran desde el colectivo. La exposición micológica que todos los años realiza esta asociación será una muestra de la temporada. Mientras que el año pasado llegaron a exponer más de 200 especies de setas diferentes, en esta campaña, el número será mucho más reducido.
A pesar del mal tiempo, la afición no se pierde y cada año son más los segovianos que se acercan al mundo de la micología.