Imagen de arhivo del momento en que los servicios de emergencia intentaban reanimar a la última víctima del Pontón./ PEÑALOSA
La Escuela Segoviana de Socorrismo ha advertido del alto riesgo que entraña el baño en el embalse del Pontón Alto, donde el pasado sábado falleció una joven angoleña de 17 años de edad.
Los profesionales de la Escuela de Socorrismo recuerdan que el Pontón “es un lugar de riesgo elevado respecto al baño” y hacen referencia a sus especiales características, tales como la profundidad o la turbidez, así como la falta de vigilancia, de señalización y normas de uso.
Añaden también que el público que hace uso del embalse es muy heterogéneo, “compuesto en gran parte, como hemos podido comprobar a menudo, por personas con poca conciencia de sus riesgos y de la necesidad de adoptar medidas de autoprotección por lo que utilizan el embalse con poca o nula conciencia de ello”.
Además añaden los socorristas que en todas las circunstancias y entornos acuáticos existe “un escaso margen de error y en el Pontón, este margen es casi inexistente”. De este modo recuerdan que cualquier persona que sufra un incidente o indisposición que le haga entrar en lo que técnicamente se conoce como "dinámica de ahogamiento", o es rescatada “en menos de cinco minutos o con toda probabilidad su cerebro morirá en ese plazo por la falta de oxígeno, por muchos medios que se pongan después en marcha”, según señalan en una nota de prensa.
A juicio de estos profesionales, aunque la vigilancia y la prevención de los incidentes son las labores a las que el socorrista dedica más esfuerzo y recursos, “ya hemos comentado que el tiempo que la persona pasa sumergida en anoxia, es decir sin respirar, es el factor clave y por ello son cruciales la rapidez en el rescate y la realización del Soporte Vital Básico dentro de los 3 a 5 primeros minutos, como la respiración boca a boca y el masaje cardíaco”. En resumen, que la presencia y actuación de los socorristas, entrenados en rescate acuático “suponen, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte”
En definitiva, los socorristas critican el que las administraciones públicas se hayan “pasado la patata caliente de unas a otras”.
Tras matizar que ellos no deben decidir si debe o no permitirse el baño en este espacio, indican que la Escuela ha defendido “la utilización de este entorno privilegiado remarcando que el baño debería permitirse siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos de equipamiento, vigilancia, seguridad y dotación de socorristas que minimicen el riesgo de ahogamientos”. Así, aseguran que la más importante sería “restringir y acotar el baño a una zona vigilada y equipada, prohibiéndolo en el resto mediante medidas de disuasión y concienciación del público de la misma manera que se hace en otros lugares de la provincia.
Por ello reclaman a las administraciones que se defina “de una vez por todas quién tiene la responsabilidad sobre el embalse” y que se establezca un Plan de Usos, incluyendo el baño y el resto de actividades posibles.