A veces el arte nos libera de angustias y de opresiones, ensancha el horizonte de una habitación doliente, desvela pequeñas artimañas que nos permite crear con elementos mínimos y nos eleva más allá de ataduras emocionales y de limitaciones.
La obra fotográfica que nos presenta con tanto empeño como ambición Esther Santiago en Segovia y en S. Ildefonso es el resultado desbordante de una experiencia vital que para cualquier otro hubiera sido negativa y frustrante, pero que su sensibilidad le llevó a un descubrimiento brillante y exitoso.
Ha dejado otras técnicas, el lápiz y el papel, el pincel y el pigmento, que exigían espacios más amplios y soportes más generosos y ha centrado todo su esfuerzo en crear pequeñas, casi minúsculas obras de arte en diapositivas manuales. Pintando, rayando, pegando sobre un pequeño cuadro de acetato un sinfín y fragmentario universo de residuos dispersos compone imágenes comprimidas, casi invisibles, que al proyectarse muestran mundos complejos y envolventes. Y de ahí surge la necesidad de atrapar esa imagen proyectada con la cámara de fotografías. No es de extrañar la admiración de Esther Santiago por Norman McClaren, el ingenioso y preciosista animador canadiense, el primero el dibujar sobre el mismo soporte fotosensible para crear sus dinámicas e inquietantes películas.
No nos sorprende la desbordante impaciencia de Esther Santiago por enseñarnos sus hallazgos, sus visiones imprevistas, sus mundos ensoñados.
Ha encontrado casi por azar un técnica que la aproxima a una abstracción mágica, lírica, casi onírica y ahora se siente absorbida por los resultados.
Algunos valoran los trucos no revelados de la técnica hasta llegar a la obra impresa en el papel fotográfico, otros, más escépticos con el proceso, se quedan atrapados por el resultado sugerente y colorista.
Siempre viene la pregunta inoportuna de la búsqueda de representaciones, que si el mar, que el sueño, que si el textil reencontrado o los abalorios más domésticos…
Lo cierto es que la obra que nos propone Esther Santiago tiene impacto y emoción. Asume con facilidad una buena tanda de sugerencias y de microrelatos. Soporta tiempos entretenidos y preguntas que quieren ir más allá de las formas.
Se presume el engaño, poco importa. A fin de cuentas, siempre el arte es truco, magia, artificio, y sin ellos ningún cuento sería creíble, ninguna fantasía libre.
La artista:
Estudia Historia del Arte y Bellas Artes en Madrid y en Segovia.
Su obras revelan ese diálogo con los grandes pintores abstractos: Klee, Kandinsky y tantos otros.
Viene exponiendo desde hace tiempo, aunque cada exposición es un reto, una aventura, un atrevimiento. Y su obra va girando no tanto por modas sino por urgencias. Del paisaje a la abstracción, del óleo a la fotografía, del exterior al interior. La experimentación viene urgida por la vida, que a veces es inquieta y gratificante y otras doliente y traicionera, pero siempre fecunda, si se sabe aprovechar con sensibilidad sus improntas e intuiciones.
Ha expuesto paisajes y grabados.
Pero en las exposiciones que nos ofrece a par en la Galería Garajarte (S.Ildefonso) y en la Librería Entre Libros (Segovia) centra su búsqueda en la fotografía como artilugio para desvelar lo otro, como cámara clara para iluminar lo oscuro e iluminar lo apenas visto por el ojo distraído.