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LOS PLÁSTICOS: JUAN CARLOS GARGIULO
Pequeñas alegrías
Rodrigo González Martín - Segovia | 11/06/2016
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  Juan Carlos Gargiulo. Nadie, 2015. Blanco y negro. 35 x 28 cms.

LUGAR: Salas de exposiciones de La Alhóndiga. Plaza de La Alhóndiga, s/n . 40001 Segovia.
HORARIO: De miércoles a viernes, de 18.00 a 21.00 hs. Sábados, domingos y festivos:de 12.00 a 14.00 hs y de 18.00 a 21.00 hs. Lunes y martes, cerrados.
Del 20 de mayo al 12 de junio de 2016.
En abril del pasado año, Marta Cantero, productora y alma de Paladio Arte, la compañía integrada por actores con diversidad funcional, llamó al fotógrafo Juan Carlos Gargiulo. Era un jueves y Marta le necesita para fotografiar un montaje del “El Alquimista”, que se estrenaba el sábado siguiente. Gargiulo acudió ese mismo día al ensayo y allí conoció a Manu Medina, el director de la compañía. Le indicó donde podía colocarse para realizar las fotos sin distraer a los actores. No eran los sitios más adecuados, pero Gargiulo aceptó. “A medida que iba fotografiando lo que allí pasaba, me olvidé de las restricciones, me dejé llevar. Esa mañana hice más de 600 fotografías”. Así nos cuenta Juan Carlos Gargiulo esa peculiar demanda de Paladio Arte que resultó ser el encuentro fortuito y afortunado de una prolongada colaboración entre la fotografía y el teatro, entre el compromiso social y la creatividad, muy por encima retos técnicos, obligaciones de encargos y artificios mediáticos.
Es un verdadero placer y una garantía de comprensión escuchar a Juan Carlos Gargiulo presentando sus trabajos, exponiendo con voz queda y convicción intensa los valores y fines que sostienen su estética. Pocos argumentos necesitamos para caer en la cuenta de que estética y ética van de mano inevitablemente en sus fotografías. No se trata de si blanco o negro, planos perdidos o desenfoques intencionados. No le pidamos describir lo que ya vemos, sino compartir con significados novedosos y retadores lo que se hace invisible porque nuestros prejuicios lo ciegan. Sus fotografías nos alcanzan porque nos llevan a ese instante emocional y racional en que la mirada nos sugiere una transformación no de la imagen sino de la realidad que representa.
A Gargiulo no le gusta precipitar su trabajo, hay que dejarlo reposar, que germine, dejarse llevar por los condicionantes de la llamada actualidad resulta casi siempre una trampa. Por eso, un año después, coincidiendo con el 20 aniversario de Paladio Arte, Gargiulo muestra todo el trabajo de “implicación” realizado desde entonces con esta compañía profesional que asume la creatividad y el teatro como oportunidad y participación para lograr una sociedad más inclusiva, más justa, más humana. Gargiulo nos dice que en este proyecto, tan vital como estético, “ha encontrado algo que venía buscando desde hace muchos años, que es el sentido de la humanidad perdida”. En Paladio Arte y en todo el trabajo que desarrolla desde hace dos décadas, “está la humanidad, almacenada como un tesoro, es curioso porque son personas con diversidad funcional y sensorial, aunque, justamente por eso, no están contaminados por nuestra forma de vida”.
Gargiulo implementa su proceso creativo con el nuevo método de Teatro Brut, como llama Manu Medina, su director, al trabajo artístico y teatral con personas con capacidades diversas, nunca con discapacidades. Recordando al “art brut” que propusiera J. Dubuffet, el arte de las personas con diversidad funcional recupera el primitivismo, la autenticidad y la sinceridad interpretativa, como expresión directa e inmediata de las emociones primigenias del ser humano y, a la vez, las tensiones y conflictos que censuran y reprimen tantas formas otras de exponer y reivindicar una humanidad más digna e igualitaria. Este proceso creativo es el que asume Gargiulo como método empático, trasladando a sus fotografías esa forma ingenua y sincera de actores y actrices, sin egolatrías infladas, que poseen una capacidad de interpretación y una inteligencia emocional muy especiales. Las fotografías de Gargiulo trasmiten todo lo que “ha aprendido de los actores de Paladio y, sobre todo, la motivación honda” que ellos encarnan de manera casi instintiva, sin fingimientos ni artificios, sin poses ni trucos. Se viene a recoger la herencia de la fotografía expresionista alemana y a la vez la fotografía “verité” francesa, pero también la herencia de la fotografía española como el Grupo Alfal, de G. Cualladó, de C. García Rodero, entre otros.
Con un extremo esfuerzo de selección se muestran 45 fotografías, la mayoría en blanco y negro, el color con frecuencia distrae y oculta, y un total de 15 vídeos de otros tantos instantes únicos de ensayos que afortunadamente no se perdieron. .
“Pequeñas alegrías” es el título de este proyecto, que responde al libro homónimo de Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946, que Gargiulo leyó en su Argentina natal. Ya en 1899 Hesse decía que “a la gente le faltaba alegría, precisamente por ese vivir tan rápido, consumista, que impide centrarnos, dedicarnos a cosas concretas” y esa es la actitud que Gargiulo ha asumido en este trabajo, “porque antes que fotógrafo, soy persona, y me he implicado emocionalmente” en este proyecto.
Gargiulo capta en sus fotografías momentos sucedidos en los ensayos, en los descansos, más que en las representaciones, porque considera que es ahí donde se producen esas “pequeñas alegrías”. La exposición muestra imágenes de los montajes ‘El Alquimista’ o ‘Nadie’, que se ha estrenado el 29 de mayo en el Centro Dramático Nacional, después de estrenarlo en Segovia en octubre del pasado año. También se ven momentos de ‘Nadie’ en el DYA F de Matadero Madrid. O imágenes de ‘No dejes que termine el día’, el montaje que la bailaora María Pagés realizó en Segovia con Paladio.
Siguiendo la filosofía creativa japonesa “Kintsugi”, las diversas capacidades de todos y todas se unen de forma imprevista y novedosa porque “todos estamos rotos de una forma u otra, estamos enteros en realidad, pero solo si mostramos nuestras heridas”.
“Pequeñas alegrías” no terminará cuando se clausure la muestra en La Alhóndiga. El propósito de Gargiulo es que la muestra gire por España. Pero antes las fotografías se expondrán en diferentes escaparates de comercios segovianos, acompañadas con un pequeño texto que les dé sentido. De esta manera, más personas descubrirán ese refugio de pura humanidad que es Paladio Arte.

Esta noticia se puede leer al completo en la edición impresa de El Adelantado de Segovia y en Kiosko y Más.

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