El pasado jueves día 26, el Centro Segoviano de Madrid celebró su habitual Parnasillo de las Letras y las Artes que en esta ocasión estuvo dedicado como homenaje póstumo al catedrático de filosofía y eximio poeta José Córdoba Trujillano, colaborador que fue de El Adelantado de Segovia durante los años que, como profesor del Instituto Andrés Laguna, permaneció en nuestra muy noble ciudad de Segovia.
Córdoba Trujillano fue un viajero infatigable. Realizó sus estudios de bachillerato en los colegios de los Misioneros Claretianos de Segovia y Aranda de Duero Se traslada a Madrid donde cursa Filosofía y Letras. En 1952 ya empieza a dar clases de literatura en el Instituto de Ávila, en 1953 como ayudante de Latín en el Ramiro de Maeztu de Madrid y profesor auxiliar con el catedrático López Aranguren. En 1956 consigue una plaza de lector de español en la Universidad brasileña de Campino Grande, colaborando con el Instituto brasileño de Cultura Hispánica. En el 57 se traslada a Porto Alegre para impartir filosofía en la Universidad de Río Grande. En 1958 contrae matrimonio por poderes, reuniéndose con su esposa en Chile donde ambos trabajan como profesores en la Universidad Católica de Valparaíso. En 1959 regresan a España y en el 60 viaja a Austria y Alemania para, poco después trasladarse a Canadá como profesor auxiliar de español en la Universidad Laval de Quebec. En1961 regresa a España, en el 62 accede al cuerpo de profesores de Enseñanza Pública, en el 65 saca la cátedra por oposición y desde entonces imparte clases en los institutos de Santa Cruz de La Palma, Valladolid, Arrecife de Lanzarote, Pontevedra, Andrés Laguna de Segovia, Alcobendas y Gregorio Marañón de Madrid.
Desde 1969 a 1976 permanece en Segovia como profesor y cuatro años vice-director del IES Andrés Laguna, y estando en Segovia editó y publicó varios libros de poemas dedicados a Segovia, como "Hoy te has hecho leve" dedicado a sus amigos de Segovia, "Siempre vas lejos, corazón" con su apartado titulado "Mi Segovia"; editando en 1979 "Ecos desde Segovia", participando con recitales en El Espinar y como mantenedor en el Día de la Provincia, en Aguilafuente.
Éste es, a grandes rasgos, el insigne hombre a quien el Centro Segoviano ha rendido un póstumo homenaje sencillo pero entrañable, al que se han unido con la presencia de sus hijas Sonsoles y María, su hermano Ignacio y otros familiares, un numeroso grupo de amigos y personas con las que tuvo en vida una estrecha relación de amistad. Sus hijas y varios de los asistentes dieron lectura a muchos de sus poemas que fueron aplaudidos con fervor, pues su poesía es de tal profundidad que cala en lo más hondo del alma humana.