El Adelantado de Segovia
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MÚSICA
Chicle Rock
M.Galindo - Segovia | 13/12/2010
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  El público incondicional del grupo que llenó en la noche del sábado el Frontón Segovia pudo disfrutar de las canciones del último trabajo “Aviones” / Alberto Benavente

Los que hemos cruzado irremisiblemente la línea de los 40 años de edad, conservamos en la memoria recuerdos relacionados con sensaciones, olores o sabores que cuando se evocan, nos devuelven por unos instantes a momentos pretéritos de la infancia y de la juventud. Todos los de la vieja guardia recordamos aquellos grandes chicles cilíndricos Bazooka que nos metíamos en la boca y tardábamos horas en masticar. Hoy, los aficionados a las chuches (Rajoy incluido) podemos degustar chicles con sofisticados envoltorios que en el primer bocado nos llenan la boca de un intenso sabor... que se agota en escasos minutos.
Si trasladamos este ejemplo del campo de los dulces infantiles al rock, el concierto que Pereza ofreció en la noche del sábado en un abarrotado Frontón Segovia sería equiparable al sabor de uno de esos chicles que pueblan las vitrinas de quioscos y tiendas de golosinas, con un brillante envoltorio y un poderoso sabor que dura apenas unos pocos minutos y se diluye en el paladar.
Desde que este nunca bien ponderado diario me permite expresar opiniones sobre música, intento situar en su contexto real a bandas que quieren ocupar un lugar en la música de forma espuria, con el único objetivo de engrosar sus arcas -muy loable en tiempos de emules y descargas ilegales-.
Porque no todo vale. Las casi 2.000 personas que llenaron el Frontón Segovia presenciaron ayer un concierto cargado de decibelios y con muchas concesiones a la galería, todo ello enarbolando la bandera de un rock del que cogen su lado más comercial para explotarlo con artificios.
En su segunda visita a Segovia este año, Rubén y Leiva mostraron claros signos de cansancio de una gira que apura sus últimos conciertos. La estructura del concierto, estéticamente igual que la versión acústica que ofrecieron en el Teatro Juan Bravo a principios de año, comienza con un impetuoso frenesí rockero con canciones en las que evocan claramente sus aireadas influencias stonianas y de otros grupos referenciales como Los Ronaldos o Burning.
Si bien es cierto que las primeras canciones invitan al optimismo —no hay que olvidar que son buenos músicos, pese a todo— el "efecto chicle" al que antes hacía referencia comienza a dar señales evidentes con el giro al pop, con canciones como "Estrella Polar" —cuya aportación a la música es la misma que la de la demagogia a la política—; y otras de similar concepción, perfectamente encajables en el repertorio de otros grupos que copan las listas de éxitos y que presumen de hacer rock tanto como de desconocer a tipos como Bob Dylan.
También hubo un sitio para las versiones, de clásicos como "Stand by me" o la mítica "A little help from my friends" de Los Beatles, de quienes Pereza se considera deudor en sus influencias musicales; y que confío en que algún día puedan sufragar ese oneroso gasto con dignidad. Ayer, desde luego, no fue ese día.
Capítulo aparte merece el incalificable sonido que tuvimos que padecer los espectadores durante todo el concierto, y que vuelve a dejar muy claro que el Frontón Segovia no es ni será nunca un lugar idóneo para este tipo de manifestaciones musicales.
Por cierto, para quienes quieran ver la diferencia entre Pereza y el rock, una recomendación: "The promise", de Bruce Springsteen. Un buen regalo para las navidades y para espantar fantasmas del futuro.

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