Algunos de los participantes, posando ayer casi al final de la actividad, en una de las bocas de la cueva. / Sandra Vázquez
La cueva La Zorra está situada en un lugar privilegiado de la ciudad de Segovia, en la bajada, habilitada con escalones y barandilla, que comunica la zona del Alcázar con el valle del Eresma, en la entrada al barrio ribereño de San Marcos. Por esa razón, al tratarse de una cavidad de fácil acceso, es un lugar deteriorado por el mal uso, maltratado por prácticas como el botellón.
Ayer sábado más de una veintena de espeleólogos pertenecientes al Club JASPE, Endovélicos y la Unión Espeleológica Vallisoletana participaron en la limpieza de esta cueva de elementos externos que la degradan, según explicó Alejandro Gaona, geólogo.
Aunque no se trata de una cueva de especial interés geológico, por su pequeño tamaño y escasez de formaciones, los organizadores de esta actividad indican que “sí tiene interés como hábitat especial, con las características propias del mundo subterráneo”.
Consideran, por lo tanto, que es “un espacio a proteger y mantener, como hicieron las generaciones anteriores, para su disfrute y como hábitat natural de colonias de murciélagos que no pueden vivir en otros espacios, ya que necesitan oscuridad y temperatura constante”.
Con esta iniciativa el club JASPE perseguía también divulgar la práctica deportiva de la espeleología, un deporte en el que sus responsables destacan “el esfuerzo físico, la capacitación técnica —es imprescindible una formación en el manejo de cuerdas y equipos específicos— y el trabajo en equipo”.
JASPE está formado por medio centenar de personas y es un caso atípico en Castilla y León porque, a diferencia de lo que ocurre en otras provincias, aquí sí se está produciendo un relevo generacional. El grupo nació en los años noventa de la mano de Horizonte Cultural; de hecho, ya limpiaron esta misma cueva en 1997, dentro de la actividad “Cuida lo tuyo” de la citada asociación. Fue hace aproximadamente una década cuando nació como club adoptando el nombre de una cueva del municipio de Prádena. El grupo ha colaborado en rescates con la UME (Unidad Militar de Emergencias), Guardia Civil y Protección Civil.
Lo que encontraron ayer los espeleólogos de ambos sexos que participaron en la limpieza de la Cueva La Zorra —nombre bastante común entre las cuevas, por lo que comentaron— fueron decenas de kilos de basura: latas, botellas, cristales, restos de animales y hasta muebles.
Desde las diez de la mañana hasta el mediodía estuvieron trabajando para recuperar para todos los segovianos una cueva degradada. Después disfrutaron de una merecida paella en la sede de JASPE.