litacióLa cacera del barrio de San Lorenzo, uno de los tres proyectos de rehabin presentados en la conferencia. / A. BENAVENTE
La semana cultural del barrio de San Lorenzo acogió ayer una conferencia en el local de la Asociación de Vecinos ‘Auditorio Diego Fernández’ sobre la influencia del río Eresma en el barrio, la cacera y los molinos. En concreto, se trata de tres proyectos de rehabilitación de infraestructura de al lado del río: la cacera y el Molino de Cabila y la construcción de una senda a lo largo de la ribera del Eresma.
Isabel Álvarez, historiadora, Jorge Soler, experto en arqueología industrial, e Inés Benavente, arquitecta del proyecto de Restauración de la cacera y del Molino Cabila, han sido los encargados de realizar esta investigación, que ha durado todo el invierno. “Estamos encantados con este trabajo porque estamos descubriendo cada vez más cosas y disponemos de mucho material”, asegura Isabel Álvarez.
La investigación se centra en el río Eresma como motor industrial de la ciudad de Segovia y comienza su recorrido desde la parte alta (cuando entra en la capital). Antiguamente era allí donde se situaban los batanes hasta el Puente de la Losa. Dos de estos batanes acabaron convertidos en fábricas de electricidad y un tercero, en la fábrica de loza.
Una vez adentrados en el barrio, se encuentra el área donde estaban ubicados los viejos molinos harineros. Actualmente lo que queda de esta zona son las presas que derivaron en su día en los molinos y en las posteriores fábricas de harina. La investigación continúa por la Alameda de El Parral. En su inicio se sitúa todo el complejo fabril de la familia Riber, que pasó de trabajar con papel de paja de centeno para librillos de fumar, a convertirse en instalaciones dedicadas al trabajo del hielo y de la borra.
El recorrido finaliza en la Casa de la Moneda que simboliza, en palabras de Álvarez, “la perfecta transformación industrial”. Felipe II la convirtió en su casa de la Moneda particular, y trabajó como tal hasta 1868. Durante el último cuarto del siglo XIX, un particular compró esta casa para convertirla de nuevo en una fábrica harinera.
Todo este proyecto de rehabilitación hidráulica se ha hecho por y para el barrio y la historiadora Isabel Álvarez quiere recalcar que, tanto vecinos de San Lorenzo como el resto de segovianos deben esforzarse por lograr dos cosas: “el respeto hacia las obras y el futuro mantenimiento de las mismas”. Imprescindibles ambos para el renacimiento de lo que en su día fue una de las zonas industriales más pujantes de la ciudad.