Derribo de una vivienda en la carretera de Madrona, donde aún quedan varias chabolas. / Juan Martín
La Fundación Secretariado Gitano (FSG) ha considerado un “importante paso adelante para la erradicación definitiva del problema del chabolismo en España” el derribo de las dos últimas infraviviendas del asentamiento de El Tejerín que aún quedaban en pie, aunque pidió “el acceso a viviendas más más definitivas, en condiciones adecuadas a su realidad”.
En una nota de prensa, la Fundación Secretariado Gitano explica que el derribo de las chabolas, al que asistieron, entre otros, el alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes y el director estatal de la FSG, Isidro Rodríguez “puso punto y final a un periodo de 33 años durante el que decenas de familias gitanas han vivido segregadas y sin las mínimas condiciones de habitabilidad en este poblado”.
“El derribo de este asentamiento chabolista, en cuyo proceso de realojo la FSG ha estado directa y activamente involucrada, supone acabar con una forma de hacer las cosas que durante años ha condenado a los gitanos a estar excluidos de la sociedad. No obstante, el éxito del Programa de Realojo sólo será tal cuando las familias (realojadas temporalmente en viviendas en el libre mercado y otras fórmulas como Viviendas Propiedad Municipal o de EVISEGO) accedan a viviendas más definitivas, en condiciones adecuadas a su realidad”, sostiene la nota.
Para ello, la FSG ve “imprescindible una política de vivienda pública que tenga en cuenta las posibilidades de acceso de estas familias”. También recuerdan que, aunque en 1977 El Tejerín surgió como respuesta temporal del Ayuntamiento de Segovia a la petición de la Asociación de Promoción Gitana “Virgen del Fuencisla” para paliar los problemas de vivienda de varias familias gitanas, el asentamiento ha estado en pie 33 años, y pese a que hubo varios intentos de realojo, no tuvieron éxito y nuevas familias fueron ocupando el poblado, convertido con el paso del tiempo en un gueto deteriorado por el desempleo, la falta de higiene, la drogodependencia, el absentismo escolar y la falta de expectativas laborales.
Pese a la desaparición de El Tejerín, en España un cuatro por ciento de las familias gitanas vive aún en asentamientos segregados y otros tipos de hábitat indignos o inadecuados, sobre todo en Galicia y Andalucía, según el informe “Mapa sobre vivienda y comunidad gitana, 2007” realizado por la FSG y el Ministerio de Vivienda. No obstante, desde FSG, reconocen que en los últimos años las administraciones públicas han hecho un esfuerzo importante y ha habido un avance.