Las réplicas del terremoto de 8,8 grados que devastó parte de Chile el pasado 27 de febrero continúan sacudiendo las zonas afectadas, mientras algunos expertos creen que aún falta la principal, de una magnitud cercana a la que tuvo el seísmo. La presunción se basa en que ese efecto se ha producido en todos los grandes movimientos sísmicos ocurridos en el mundo.
Mientras, las aseguradoras calculan que los efectos de la tragedia podrían costarle a la industria hasta 7.000 millones de dólares (5.139 millones de euros).