Un iraquí ayuda a una niña herida en el atentado perpetrado ayer contra el hotel Hamrá. / Efe
Un triple atentado registrado ayer en las proximidades de varios hoteles del centro de Bagdad causó al menos 36 muertos y más de 70 heridos, en un nuevo hecho de violencia que las autoridades atribuyen al grupo Al Qaeda.
Las explosiones sucesivas, con pocos minutos de diferencia, se produjeron cerca de las residencias Sheraton, Palestina, Babel y Hamrá, los dos primeros muy próximos, en la céntrica plaza de Fardús, y los demás en otras zonas del corazón de la capital.
Según fuentes policiales, los artefactos que estallaron fueron varios coches bomba conducidos por suicidas. Las áreas de la capital atacadas se encuentran cerca de la llamada Zona Verde, que cuenta con especiales medidas de seguridad y que alberga varios ministerios y embajadas.
Además de la víctimas, las explosiones causaron fuertes daños materiales en los hoteles mencionados. La zona fue acordonada por agentes policiales para realizar las investigaciones y facilitar el traslado de los heridos.
Las sospechas oficiales apuntan a la autoría de Al Qaeda, ya que el método utilizado es parecido al de otras acciones de esa organización, según el asesor del Consejo de Ministros Saad al Mutalbi.
El triple atentado tuvo lugar semanas antes de las elecciones parlamentarias del próximo 7 de marzo, de las que saldrá la próxima coalición gobernante en Iraq. Las autoridades del país ya habían advertido de que, según se acercara la fecha de los comicios, había mayores riesgos de ataques de grupos radicales, sospechas que se confirmaron ayer.
Poco después del atentado, el diputado iraquí Alaa Maki acusó a las fuerzas de seguridad, que describió como «no organizadas y carentes de equipos adecuados», de ser las responsables de los atentados por no hacer lo suficiente para asegurar la calma en la capital. «Hemos criticado a los ministros del ramo y al jefe de las Fuerzas Armadas en la última sesión del Parlamento, y estuvimos esperando que hicieran algo por la situación del país», declaró Maki a la televisión Al Yazira.
Según Maki, la zona donde ocurrieron las explosiones simultáneas muestra que hubo «infiltraciones» dentro de los uniformados iraquíes, ya que este área, cercana a la fortificada Zona Verde, suele estar bien vigilada.
Los atentados de ayer son los más graves perpetrados en Iraq desde que el pasado 8 de diciembre una oleada de violencia causara 127 muertos y unos 450 heridos en Bagdad. En esa ocasión, hubo cinco ataques, cuatro de ellos cometidos por suicidas.
Investigación
Mientras el territorio árabe sigue inmerso en esta violencia que parece no tener fin, el primer ministro británico, Gordon Brown, reconoció ayer que fue un «error» no haber planeado la reconstrucción del país tras la caída de Sadam Husein.
El premier, dijo, no obstante, que el Gobierno tenía que tomar la decisión que tomó, ante la negativa de Husein a cumplir las exigencias de la ONU.
El jefe del Gabinete hizo esta afirmación tras confirmarse la semana pasada que comparecerá ante la comisión que investiga la guerra de Iraq, antes de las elecciones generales británicas, que deberán convocarse como muy tarde el próximo junio.
Al ser preguntado sobre la legalidad de la contienda (2003), Brown declaró que responderá a estas inquietudes cuando preste declaración. «Creo que el error fue no hacer la reconstrucción y planearla de la manera que era necesaria, de modo que Iraq pudiera recuperarse rápidamente después de la caída del dictador», afirmó.