El recién elegido presidente de Croacia, Ivo Josipovic, pasea junto a su mujer, Tatjana. / NIKOLA SOLIC
Croacia se ha puesto, con la elección del socialdemócrata Ivo Josipovic como nuevo presidente, una cara bonita, en la que muchos depositan su esperanza para sacar al país de su actual crisis política, económica y también moral.
El diputado, jurista y compositor musical, que triunfó en las elecciones del pasado domingo, tratará de allanar el camino europeo de la nación y la lucha contra la corrupción en este país que pretende entrar en la UE en 2012.
«Ha triunfado la democracia, la Croacia europea, los valores que se estiman en el Viejo Continente», comentó el presidente saliente, Stjepan Mesic, que en sus dos mandatos ha logrado democratizar al Estado ex yugoslavo, introducirlo en la OTAN y encarrilarlo hacia la Unión, aunque no ha podido limpiar la escena política local, dominada por la corrupción, el favoritismo y clientelismo.
El principal diario del país, el capitalino Jutarnji list, también expresó esa euforia al asegurar en su editorial que «la victoria de Josipovic refleja el deseo de los ciudadanos de que su presidente sea un político de nuevo tipo».
Varios aspectos de su perfil prometen que el nuevo mandatario podrá dar una ayuda eficaz al Ejecutivo de Zagreb para imponer finalmente todos los aspectos del Estado del Derecho, el principal escollo para ingresar en la UE.
Al igual que las autoridades comunitarias y la mayoría de la ciudadanía, el poco carismático Josipovic considera la corrupción como el principal mal de esta nación balcánica de 4,5 millones de habitantes.
Según el último índice de percepción de corrupción de la organización Transparency International (TI), Croacia ocupa solo el lugar 66, justo detrás de Túnez y Arabia Saudí, aunque por delante de Grecia, Rumanía y Bulgaria, tres países de la Unión.
El nuevo presidente tiene una brillante carrera de jurista, un pasado limpio de escándalos y es autor de dos leyes adoptadas recientemente que facilitan la lucha contra la corrupción y el castigo de sus responsables.