Las fuerzas armadas iraníes han lanzado el misil de medio alcance Sayil-2 en una localización desconocida. / EFE
El Ejército iraní probó ayer «con éxito» una versión avanzada de su misil de medio alcance Sayil-2, alimentado con combustible sólido y capaz de llegar a Israel y a las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. Según la televisión estatal por satélite, que ofreció imágenes de la prueba, el lanzamiento se produjo en una zona del país que no fue revelada.
Las Fuerzas Armadas iraníes ya había probado una versión del mismo proyectil el pasado mayo.
De acuerdo con la fuente, el Sayil-2 tiene un alcance mayor que el también misil de fabricación iraní Shahab-3, y puede impactar en objetivos a 2.000 kilómetros de distancia. La televisión explicó, asimismo, que la nueva versión ha sido dotada de un sistema especial anti-radar que lo hace más difícil de detectar, y una mayor movilidad que le permite reducir el tiempo de preparación antes de ser lanzado.
Teherán está sometido a un embargo armamentístico internacional desde la década de los 80, aunque ha sido capaz de modernizar su Ejército con un programa bélico propio iniciado en 1992 y la ayuda de algunos países como Rusia. Moscú retrasó hace unos meses la venta al régimen de los ayatolás de un sistema de defensa antimisiles tipo S-300.
El anuncio de la nueva prueba balística tuvo lugar escasas horas después de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara por abrumadora mayoría nuevas sanciones contra Irán y las empresas que realizan negocios con su Gobierno por las sospechas que despierta su programa atómico.
Israel, por su parte, ha amenazado en varias ocasiones con bombardear las instalaciones nucleares iraníes si el régimen de Teherán no acepta las exigencias de mayor transparencia de sus experimentos atómicos.
Gran parte de la comunidad internacional, con EEUU y el propio Israel a la cabeza, acusa a Irán de ocultar, bajo su programa civil, otro de naturaleza clandestina y aplicación bélica cuyo objetivo sería la adquisición de armas prohibidas, alegación que el Gobierno del país asiático rechaza.
Una mala señal
El primer país en reaccionar al lanzamiento del nuevo misil fue Francia, quien consideró la prueba «una mala señal» dirigida a toda la comunidad internacional. «La noticia es muy preocupante», según un portavoz del Ministerio galo de Exteriores, quien precisó que no puede más que «reforzar las inquietudes» en torno a los planes nucleares iraníes.
Este nuevo ensayo se produce, añadió el portavoz, cuando «Irán desarrolla en paralelo un programa nuclear, sin objetivo civil identificable, en violación de las cinco resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas».