Reino Unido llegó a tener más de 4.000 uniformados desplegados en el territoro iraquí y ha sufrido 179 bajas mortales desde que comenzó la ocupación. / EFE
Estados Unidos está cada día más solo en su aventura iraquí y, al margen de que casi todo Occidente apoye verbalmente una ocupación destinada en teoría a llevar la democracia al país asiático, lo cierto es que nadie quiere continuar en ese avispero. De hecho, ni siquiera Reino Unido, el principal aliado de la superpotencia, ha podido aguantar más y, seis años después de la invasión, esta semana completará la retirada del grueso de sus tropas.
El primer ministro, Gordon Brown, anunció el pasado diciembre el repliegue de sus fuerzas, que, oficialmente, finalizaron su misión el 31 de mayo.
Londres mantenía entonces de a unos 4.100 militares confinados en una base militar a 20 kilómetros al oeste de la ciudad sureña de Basora, tras ceder el año pasado el control de la provincia del mismo nombre a las fuerzas locales. De ese contingente, solo unos 400 soldados se quedarán en Iraq a petición del Gobierno de Bagdad para desarrollar labores de instrucción.
Ahora, después de soportar la llegada de 179 féretros, la sociedad británica deberá hacer frente a una investigación judicial sobre la intervención en la guerra que comenzará el día 31. En un principio, Brown afirmó que las indagaciones serían a puerta cerrada «para no comprometer la seguridad nacional», pero enseguida tuvo que dar marcha atrás ante las presiones de la oposición, los militares y las familias de los soldados muertos.
Ahora, tras su salida de Iraq, Londres, como tantos Ejecutivos europeos, ha explicado que centrará sus esfuerzos bélicos en Afganistán, donde ya han fallecido 189 de sus uniformados desde noviembre de 2001. Después de que el viernes pasado el ministro de Defensa, Bob Ainsworth, anunciara el envío de otros 125 militares el número total de efectivos superará los 9.000 soldados, todos ellos integrados en la Fuerza para la Asistencia a la Seguridad de la OTAN en Afganistán (ISAF).
Reino Unido no es el único esquirol, puesto que Australia también abandona el territorio iraquí. Cierto es que la medida no tiene apenas trascendencia práctica, puesto que tan solo 45 soldados permanecen en el país mesopotámico y ninguno de ellos desempeña labores de combate.