Tanto EEUU como la Unión Europea recibieron de buen grado el discurso que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, pronunció el pasado domingo, en el que por primera vez dio su apoyo a la creación de un Estado palestino. No obstante, sus palabras no gustaron a sus vecinos.
El canciller de Checoslovaquia, Jan Kahout, cuyo país está a cargo de la Presidencia de turno de la UE, describió las palabras del mandatario hebreo como «un paso en la dirección correcta». Estos comentarios positivos se sumaron a los realizados con anterioridad desde Washington, donde consideraron que la alocución de Netanyahu constituye «un paso adelante importante».
Sin embargo, los palestinos rechazaron las condiciones que impuso el premier israelí para aceptar la solución de dos Estados, argumentando que «paralizan» el proceso de paz. La más importante de estas premisas es que Israel aceptará la creación de un Estado palestino siempre y cuando esté desmilitarizado y sus autoridades reconozcan al país judío.
Netanyahu dejó claro que Palestina no puede contar con un Ejército, y no puede tener el control de su espacio aéreo ni de otros ámbitos que le permitan ingresar armas de contrabando.
Cabe destacar que el primer ministro israelí pronunció su discurso dos semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le insistiera en la necesidad de aprobar un plan que contemple la convivencia de dos Estados.
Si bien las palabras de Netanyahu parecen haber generado una reacción positiva en algunos sectores de la comunidad internacional, provocaron la ira entre las autoridades palestinas. Nabil Abú Rdainah, portavoz del presidente de la ANP, Abu Mazen, describió el discurso como un «sabotaje» a los esfuerzos de paz.
Mientras, en Gaza, el portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, calificó la actitud de Netanyahu de «racista» e instó a las naciones árabes a «formar una oposición más fuerte» hacia Israel.