Miles de personas salieron a la calle en Homs para despedir a los centenares de fallecidos en el ataque del sábado. / Reuters
La situación en Siria continúa preocupando a la comunidad internacional. Mucho más después de que el Consejo de Seguridad de la ONU no pudiera aprobar el pasado sábado una resolución contra el régimen de Damasco por el veto ejercido por Rusia y China. Por eso, la Liga Árabe manifestó ayer su voluntad de resolver el conflicto en el país asiático, a pesar de abandonar precipitadamente ese territorio al considerar que su misión de observación no estaba sirviendo para nada.
El borrador desechado en Naciones Unidas por Moscú y Pekín estaba cimentado en la propuesta del organismo musulmán, en la que se pedía el cese del presidente, Bachar al Asad, como prolegómeno a una transición democrática en esa nación, sacudida por la violencia entre las Fuerzas de Seguridad, leales al dirigente, y sus opositores.
Por eso, a pesar del veto, la Liga Árabe avanzó que tiene respaldo internacional suficiente para continuar con su labor en Siria, al tiempo que insistió en que el Gobierno de Damasco debe atender las demandas de sus ciudadanos, que diariamente salen a la calle para exigir una dimisión inmediata del mandatario.
Mientras, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, defendió la «racionalidad y la objetividad» del rechazo de su país a la resolución de la ONU. Así, explicó que, de la misma manera que se exige al régimen de Al Asad, los «grupos armados extremistas» que desatan la violencia en el país deben ser citados debidamente en la resolución, lo cual no se produce en el texto. Por ello, tildó de «absolutamente provocativo» el hecho de que el documento no estableciera ninguna demanda a dichos grupos.
Por su parte, el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Nassir Abdulazizi al Nasser, lamentó que la división en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria contribuirá a un empeoramiento de la situación en el país, al tiempo que advirtió a los miembros de ese organismo de que cuanto más tarden en adoptar «una posición de consenso» la coyuntura «se dificultará cada vez más y habrá más sirios asesinados cada día».
De este modo, Al Nasser aplaudió la iniciativa de la Liga Árabe de continuar con sus «esfuerzos e iniciativas» para obtener una resolución «pacífica» de la situación.
Por otro lado, Al Asad se dejó ver ayer en público durante una ceremonia religiosa para conmemorar el nacimiento del profeta Mahoma, mientras miles de personas también acudieron a los templos, aunque para despedir a los más de dos centenares de fallecidos en Homs el pasado sábado en un bombardeo sobre esta localidad, considerada un bastión de los opositores al régimen de Damasco, cuya autoría aún se desconoce.
Además, al menos 22 personas murieron ayer en diferentes puntos del país, según informaron los Comités de Coordinación Locales.
Entre las víctimas se encuentran dos niños y una mujer. El recuento precisa que se trata de 16 fallecidos en Homs, tres muertos en Idlib y otros tres en la capital.