Manifestantes opositores a Al Asad.
Después de varios días de discusión, el Consejo de Seguridad de la ONU alcanzó ayer un acuerdo en el borrador sobre Siria, en el que se evitaba, tal y como pedía Rusia, hacer un llamamiento al presidente del país árabe, Bachar al Asad, para que dimitiese, al tiempo que también se descartaba un embargo de armas.
Pese a cumplir con las exigencias de Moscú, una vez que el documento llegó al Kremlin, se cerró una nueva puerta, ya que esta institución rechazó el plan de Naciones Unidas.
«Hemos recibido el texto. Muchas de nuestras preocupaciones, así como las de nuestros socios de postura, han recibido respuesta, pero de todas maneras no es suficiente como para respaldar la resolución en su forma actual», señaló el viceministro de Exteriores, Gennady Gatilov.
Por otro lado, las fuerzas gubernamentales sirias mataron a tiros a una persona en Hama, en el noroeste del país, al disolver una protesta convocada con motivo del aniversario de la masacre perpetrada en 1982 en esta ciudad.