Después de que el lunes dimitiese el primer ministro de Gobierno libio (el responsable de Justicia anunciaba su retirada), ayer le tocó el turno al titular del Interior, Abdel Fattah Younes al Abidi, renunció a su cargo e informó de su adhesión a la denominada revolución del 17 de febrero, que reclama la salida del poder del dirigente Muamar Gadafi. El político, identificado como el número dos del régimen, pidió al Ejército que se sume a los manifestantes y respalde sus demandas «legítimas».
También los embajadores de Libia en Francia, Indonesia y Túnez presentaron su dimisión en protesta por la represión contra los manifestantes antigubernamentales.
Poco antes, el diplomático del país árabe en EEUU, Ali Aujali, había decidido renunciar al cargo porque no quería seguir sirviendo al «régimen dictatorial» de Gadafi.
Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU mantuvo ayer dos reuniones para abordar la crisis política por la que atraviesa Libia y una posible condena por la violencia con que el régimen de Gadafi ha reprimido a manifestantes civiles, sin que al cierre de esta edición se conociera el veredicto final.