Tailandia pospuso ayer la extradición a Estados Unidos del presunto traficante de armas, Viktor Bout, cuando el dispositivo de seguridad para la conducción del llamado Mercader de la muerte estaba en marcha.
El aplazamiento indefinido fue anunciado por el primer ministro, Abhisit Vejjajiva, quien señaló a la prensa que «quedan pendientes todavía varios trámites del proceso judicial».
«Hoy no va ser», dijo ayer el jefe del Ejecutivo en alusión a la conducción de Bout a Estados Unidos para ser juzgado por terrorismo, blanqueo de dinero y otros cargos de diversa índole.
La Policía tailandesa informó que Bout sería extraditado ayer, para lo cual había llegado ya a la base militar del aeropuerto de Don Muang, situado a unos 30 kilómetros al norte de Bangkok, el avión fletado por la Administración estadounidense con el fin efectuar la conducción del prisionero.
En el aparato, que se encuentra estacionado en la pista del aeropuerto desde el martes al mediodía, llegaron varias decenas de funcionarios, entre ellos alguaciles del Departamento Justicia.
Bout ingresó el pasado lunes en la cárcel de máxima seguridad de Bang Kwang, llamada El Tigre, desde otra para presos preventivos y convictos con penas menores de cárcel.
El Gobierno de Estados Unidos pidió esta semana a Tailandia, a fin de acelerar la extradición, que retirase los cargos de fraude y lavado de dinero que Washington presentó el pasado febrero contra Bout.
Un tribunal de lo penal tenía previsto examinar ambos delitos el 4 de octubre próximo pero la Fiscalía General tailandesa señaló en un comunicado que Bout tiene que permanecer en el país hasta que se produzca un pronunciamiento por vía penal sobre las dos nuevas acusaciones o éstas sean retiradas.
«Cualquier departamento que decida ponerle en libertad antes de que el tribunal se pronuncie, habrá transgredido la ley», advirtió la Fiscalía en un mensaje.