Con su decisión, Gianfranco Fini amenaza la supremacía en la Cámara Baja de la formación de su mediático adversario. / Reuters
Crisis institucional. Un día después de ser expulsado por Berlusconi del PDL, el partido que fundaron juntos, Gianfranco Fini aseguró ayer que no dimitirá como presidente de la Cámara de los Diputados, como pretendía el primer ministro, anunció la creación de un grupo parlamentario autónomo y acusó a su ex aliado de «antiliberal».
Fini, en una abarrotada rueda de prensa celebrada en Roma, respondió con dureza a las acusaciones de Il Cavaliere, y afirmó que ha sido expulsado sin que se le haya permitido expresar sus razones y agregó con ironía que el «crimen» que ha cometido es haber osado a criticar al hombre más poderoso de Italia y algunos proyectos de ley del Gobierno.
«Se ha escrito una página negra para el centro derecha de este país y, por supuesto, que no dimitiré como presidente de la Cámara de Diputados, ya que mi misión es garantizar el Parlamento, y no a la mayoría que lo ha elegido», afirmó Fini, respondiendo a Berlusconi, que le exige que abandone el tercer cargo del Estado, tras el presidente de la República y el titular del Senado.
Asimismo, el político acusó a su reciente enemigo mortal de tener un «concepto empresarial» del Estado y una concepción «antiliberal de la democracia». Por ello, se comprometió a defender la legalidad, «porque muchos ciudadanos de centro derecha no entienden por qué en nuestro partido las garantías constitucionales muchas veces son entendidas como impunidad».
De este modo, reiteró su compromiso con los electores y manifestó que el nuevo grupo que liderará está formado por «hombres y mujeres libres que apoyarán lealmente al Ejecutivo central cada vez que tome medidas incluidas en el programa electoral, y que se opondrán «si las decisiones son injustamente lesivas para el interés general».
El nuevo grupo, que formalizó de modo inmediato su inscripción en el Parlamento, se llamará Futuro y Libertad, y al mismo se han adherido ya 34 diputados y 10 senadores, según informaron los finianos, como son conocidos los seguidores de Fini.
Aunque Berlusconi está convencido de que su formación, Pueblo de la Libertad (PDL), mantendrá la cómoda mayoría absoluta que disfrutaba en el Parlamento, este trasvase de parlamentarios puede ponerla en peligro.
Y es que hasta ahora, la coalición en el poder contaba con 344 diputados (de los 630 totales). La salida de los 34 finianos puede condicionar en el futuro la acción del Gobierno, al dejar en minoría al PDL en la Cámara Baja. En el Senado seguiría teniendo mayoría absoluta.
Por otra parte, Fini volvió a defender la ética y el respeto a las reglas, uno de los puntos que le ha enfrentado a Berlusconi, que justificó la expulsión al considerar que su posición es incompatible con los principios del partido y no estar dispuesto a soportar más un «partido dentro del partido». «Me he quitado un peso de encima, me siento liberado, como cuando me divorcié», sostuvo en su estilo habitual el mediático y polémico primer ministro.