Uno de los detenidos es trasladado en un coche policial por dos carabineros en Reggio Calabria. / Franco Cufari (Efe)
La mafia calabresa, la Ndrangheta, la más poderosa y sanguinaria de las organizaciones criminales italianas, recibió ayer un durísimo golpe policial con la detención en Italia de unas 300 personas supuestamente relacionadas con este grupo, entre ellas el considerado número uno, Domenico Oppedisano.
El capo, de 80 años, figura en la larga lista de arrestados en una operación -la de mayor magnitud de este tipo en los últimos años- que desarrollaron a lo largo de la jornada 3.000 agentes de las fuerzas del orden en la sureña región de Calabria y en el norte, sobre todo, en la Lombardía.
Los detenidos deberán ahora responder, entre otras, a las acusaciones de asociación mafiosa, tráfico de armas y estupefacientes, homicidio, extorsión y usura.
Durante la investigación, las autoridades han desentrañado numerosas actividades ilícitas de la organización criminal en la zona, así como infiltraciones en el norte del país, donde consideran que la Ndrangheta estaba expandiendo sus intereses a varios sectores económicos.
Según los investigadores, en la ciudad de Reggio Calabria existía una dirección estratégica del grupo, de la que provenían las órdenes que después se distribuían por la provincia, pero también por el norte del país e, incluso, por el extranjero, donde esta banda criminal tiene presencia desde América a Australia.
«Se trata, seguramente, de la intervención más importante de los últimos años contra la Ndrangheta, que ha sido golpeada en el corazón de su sistema delictivo, ya sea en el aspecto estructural o en el patrimonial», afirmó el ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, en un comunicado de prensa, al tiempo que añadió que «los excelentes resultados obtenidos en estos últimos meses contra la mafia son el fruto de una constante y eficaz obra de coordinación entre las fuerzas de Policía y la magistratura, todas comprometidas de modo extraordinario con la acción de lucha contra la criminalidad organizada».
Entre los detenidos en esta maxi-operación figura Pino Neri, considerado jefe de la banda en Lombardía, aunque la captura más importante es la de Oppedisano, jefe de jefes de la mafia calabresa desde que en agosto de 2009 los clanes así lo acordaran durante una boda de dos hijos de capos.
También fueron arrestados cuatro agentes de los Carabinieri (Policía militarizada) y algunos empresarios y políticos municipales y regionales, a los que el juez que dispuso las detenciones, Giuseppe Gennari, define como «cercanos al grupo e implicados en una relación sistemática de intereses compartidos».
La investigación, en la que han sido claves las escuchas telefónicas, comenzó con el homicidio de Carmelo Novella, un antiguo jefe de la Ndrangheta que fue asesinado el 14 de julio de 2008 en un bar de la localidad de San Vittore Olona por tener una actitud «excesivamente autonomista».
En el sumario de la investigación, en la que se documentan unas 40 reuniones de este grupo gracias a la ayuda de mafiosos arrepentidos, las autoridades incluyeron dos grabaciones audiovisuales propias de los filmes sobre este tipo de criminalidad organizada.
Parte de este material audiovisual fue obtenido en un local en Paderno Dugnano, en la provincia de Milán, donde se puede presenciar un cónclave de jefes mafiosos en el norte de Italia que eligen a mano alzada a su capo.
Según los investigadores, la Ndrangheta, a la que también se le confiscaron bienes muebles e inmuebles por valor de varias decenas de millones de euros, ha copiado la estructura organizativa jerárquica de la mafia italiana más popular, la siciliana Cosa Nostra.
Tras un lento proceso del que se tuvieron las primeras noticias en la década de los 90, la banda calabresa es capaz actualmente de coordinar sus actividades delictivas incluso entre los pequeños clanes, sobre todo en sectores como el narcotráfico internacional o la participación en los concursos públicos de la administración del Estado.
«Las personas detenidas, los gravísimos delitos que se les atribuyen, los ambientes profesionales, empresariales y políticos implicados, ofrecen un ejemplo clarificador de lo que es hoy la dimensión no solo criminal, sino también económica, social y política de las mafias» en Italia, según comentó el presidente de la Comisión Antimafia del Parlamento italiano, Giuseppe Pisanu.
Esta noticia se puede leer al completo en la edición impresa de El Adelantado de Segovia.