Las consecuencias del vertido se han hecho visibles en las costas y en los animales que las pueblan. / Efe
El próximo día 20 hará dos meses que el golfo de México se empezó a teñir de negro a causa del vertido que empezó a emanar hacia el mar desde una plataforma de la petrolera británica BP que explotó. Desde ese mismo día se empezó a trabajar para contener la marea negra que iba acechando no solo el agua, sino las costas de los Estados del sur de EEUU. Preocupado después de varios intentos de colocar una especie de campaña que frenara el vertido sin éxito, el presidente norteamericano, Barack Obama, busca, no solo culpables que indemnicen a las centenas de personas que se han visto afectadas por el curdo, sino ayuda internacional para frenar el avance del petróleo.
Y la petición ya ha llegado hasta la Unión Europea. Hasta el momento, cuatro países del Viejo Continente (Suecia, Alemania, Noruega y Reino Unido) y la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) han ofrecido «distintos tipos de bombas para contener el vertido», y «previsiblemente otros Estados lo harán en las próximas horas».
La comisaría encargada de esta cartera, Kristalina Georgieva, destacó la «rapidez» de la respuesta europea a la petición de Estados Unidos y lo interpretó como una prueba de la «determinación» de Europa para «luchar junto a las autoridades estadounidenses contra este desastre ecológico».
Se estima que la fuga sigue derramando entre 2.400 y 4.800 toneladas de crudo cada día desde que explotó la plataforma petrolera hace cerca de tres semanas.
No es la primera vez que Estados Unidos pide ayuda a Europa por este desastre. El 27 de mayo también requirió material específico para dragar y aceptó tres equipos de Países Bajos, que aún se emplean en la limpieza del vertido. La agencia EMSA y España también ofrecieron dragados, pero por el momento no los han reclamado.
Por otra parte, el portavoz comunitario descartó ante los rumores desatados al respecto que existan riesgos de que la mancha del vertido llegue a las costas europeas y afirmó que «no hay ninguna información que apunte que el crudo se pueda mover y venir hacia las costas de Europa».
Mientras, las consecuencias económicas de la catástrofe ambiental se siguen acumulando para BP, que ha sido excluida de los índices sostenibles del Dow Jones y del Nasdaq debido a los efectos que el crudo dejará a largo plazo. Además, Obama ha convocado a los principales directivos de la petrolera BP en Washington el 16 de junio para hablar del desastre, ya que, para ellos, la petrolera británica es «financieramente responsable» de todos los costes derivados del vertido, «lo que incluye los esfuerzos para parar la fuga del pozo y mitigar los daños».