Carlos Bretón, sobre una de las mesas donde ha estado entrenando y jugando. /KAMARERO
Las despedidas siempre son amargas, sobre todo si quien se marcha es alguien querido y que ha dejado su huella. Este es el caso de Carlos Bretón en el Club Amigos del Tenis de Mesa. El entrenador mejicano regresa a su país mañana lunes, pero se lleva consigo un extraordinario recuerdo de una gran familia, la del ATM, en cuya historia ha firmado una página imborrable.
Llegó a España en el año 2006 para estudiar un doctorado en Ética y Derechos Humanos, invitado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Bretón explica que “como mi beca no era muy buena, ya que me la ofrecieron en pesos mejicanos, tuve la idea de buscar un club para trabajar en él y contar con una ayuda para mis estudios”.
De esta manera, el destino quiso que el mejicano fuera a parar al Segovia, donde se establecería durante tres temporadas. “A través de Manuel Sierra conocí el Amigos del Tenis de Mesa de Segovia, y empecé a trabajar en él alrededor de noviembre de 2006”.
A partir de ese momento Carlos Bretón dirigió los entrenamientos de un Club que el técnico define como “maravilloso y con gente muy especial, que fomentan unos valores estupendos de amistad y respeto, y en él me he sentido muy contento. Por eso me siento muy agradecido con ellos, ya que hemos trabajado durante casi tres años con resultados muy satisfactorios, tanto en la parte deportiva como en la humana”.
No cabe duda que las enseñanzas de Bretón han enriquecido al tenis de mesa segoviano y, a pesar de su inevitable marcha, el técnico ha dejando una semilla de futuro y, como él explica, “veo muy buenas perspectivas de este deporte en Segovia. Creo que aquí hay las infraestructuras necesarias para su crecimiento, y cuentan con lo más difícil de conseguir, que son los niños. El Club es muy bueno en el aspecto humano, y en el nivel técnico se puede llegar muy lejos”.
Él más que nadie ha visto de cerca en estos últimos años la progresión de muchos jóvenes tenistas, y “algunos ya han dado ese salto, pero para optar a tener jugadores de un máximo nivel se requeriría una estructura donde hubiera ‘sparrings’ de más nivel, y que los niños pudieran ir progresando más rápido. Hay que tener en cuenta que el tenis de mesa es un deporte muy técnico, donde se depende del entrenador, y de la persona que esté frente a ti entrenando. Esto es lo que te ofrece la consistencia y el desarrollo como jugador”, manifiesta.
En la recta final de su etapa segoviana, Carlos Bretón confiesa que, una vez regrese a Méjico y defienda allí mi tesis doctoral, su idea es retomar su vida en el país centroamericano. “Estoy enamorado de España, y si veo que las cosas no me van bien en Méjico me plantearé la posibilidad de regresar, pero mi prioridad es poder encontrar un trabajo en mi país”, concluye.