El Adelantado de Segovia
Segovia, miercoles 23-05-2012 h.

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MONTAÑISMO
“Hemos sufrido la primera baja”
Paco Monedero y los expedicionarios del club de montaña “el Reventón” comenzaron el acercamiento al Everest con la tristeza de dejar atrás a su compañero Luis Miguel de Prada, que con una fractura de hombro regresa a España.
Paco Monedero - Nepal | 09/04/2009
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  Tres de los monjes del templo budista de Thyangboche. /EL ADELANTADO

Hace diez días, el montañero Paco Monedero inició junto a sus compañeros del club de montaña “el Reventón”, Luis Miguel de Prada, Carlos Costa, David Bartolomé y Luis Yuste, una aventura que ha de terminar con la bandera de Segovia 2016 clavada en la cima del mundo, en el monte Everest, a 8.848 metros. Ésta es la primera entrega del “Diario de un montañero: En la cima del mundo” que tratará de llevar al lector por la cordillera del Himalaya, a los pies del Everest, y finalmente al punto más alto del planeta.

“Hace un frío terrible aquí. Me ha sido imposible comunicarme antes, mi teléfono satélite no funciona, aunque afortunadamente me han dejado uno para poder ponerme en contacto. Han sido unos días muy complicados para nosotros.
Cuando viajas por la India siempre tienes que estar atento a los posibles problemas que puedan surgir, y el primero de ellos nos llegó en el intercambio de vuelos desde Nueva Delhi. Casi se quedan con todos los bidones en los que trasladamos nuestros víveres, y si no llega a ser por la intervención de Lufthansa, que es la línea aérea que nos patrocina, nos habríamos quedado sin ellos. Aún así, nos tocó esperar más de seis horas hasta que se arregló el problema.
Al final pudimos llegar a Katmandú sin mayores novedades, para realizar algunas compras, y gestionarnos el permiso de cumbre. Pudimos compartir unas horas con el equipo de “Al filo de lo imposible” que se va con Edurne Pasabán y Juanito Oiarzábal al Kangchenjunga. Ellos me proporcionaron un mono de plumas que me vendrá muy bien para la ascensión.
Si pensaba que el problema de los bidones iba a ser lo peor que nos iba a pasar en esta aventura, estaba muy equivocado. A las seis de la mañana cogimos la furgoneta que nos trasladaba al aeropuerto para coger el vuelo que nos iba a llevar hasta Lukla, ya en la antesala del Himalaya, pero me di cuenta de que había perdido mi documentación, así que tuve que volverme y dejar a mis compañeros que cogieran el vuelo, y buscarme la vida para llegar por mis medios a Lukla.
Resulta que ese aeropuerto es uno de los más peligrosos del mundo, no sólo por el hecho de estar en una ladera, sino también porque tiene muy pocos metros de pista. El año pasado se estrelló allí una avioneta con veinticinco alemanes, pero eso es mejor no pensarlo. Al final conseguí llegar hasta Lukla en helicóptero, que realizó un aterrizaje un poco peligroso. Mis compañeros en la avioneta no lo pasaron mucho mejor a la hora de tomar tierra.
Pero lo importante es que ya se acabaron los vuelos, y tras aterrizar en Lukla iniciamos tres jornadas de aproximación al Everest. Ya hemos llegado al monasterio budista de Thyangboche, que está a 3.887metros, y no tardaremos en partir a Dingboche, que está a 4.400 metros para después llegar al campo base del Island Peak, que es una buena zona de aclimatación.
Hemos sufrido la primera baja. Luismi de Prada se ha roto un hombro en una caída cuando estaba con David Bartolomé haciendo escalada, y se vuelve a España. Ha sido una pena, porque la experiencia para él estaba siendo extraordinaria. Nosotros, aún con la tristeza de dejar atrás a un compañero, seguimos adelante. Aún nos queda un largo camino por hacer”.

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