Hace unos días que Antonio Martín, el hermano del mítico Fernando Martín, nos hablaba a un grupo de directivos y gerentes de equipos deportivos sobre el trabajo en equipo. Sostenía que en un equipo de verdad, no hay una parcela que se trabaje específicamente como “trabajo en equipo”. Con cierta gracia decía que no hay ningún entrenador en el mundo que siente a sus jugadores y les diga en tono solemne: “Hoy vamos a trabajar en equipo”. Antonio apelaba al sentido de manada, a trabajar entrenando contra otros cada día, compitiendo con ellos, para acabar colaborando estrechamente en cada partido. Eso es lo que a su juicio hacía tan fuerte el vínculo afectivo y de compromiso de un equipo. Y eso es difícil de enseñar en el mundo de la empresa, en la sociedad civil, en el mundo que nos ha tocado vivir…
Sin embargo, desde tiempos ancestrales, desde que nos organizábamos en tribus, el ser humano que se pelea a diario por tonterías, se vuelve más solidario y apoya a otros en las dificultades. Es nuestro instinto animal, nuestro más puro sentido de supervivencia, el que nos impulsa a ayudar a otros cuando éstos se encuentran en peligro. Cada día vemos a nuevas personas que empiezan a pasar por dificultades, cada vez tenemos más cerca un despido, una persona que finaliza sus ayudas, alguien que no encuentra su primer trabajo, alguien que vuelve a casa de sus padres.
Durante demasiado tiempo hemos mirado para otro lado esperando que el tiempo cambiase, que desaparecieran estos tenebrosos nubarrones y que se abriera de nuevo el día soleado que disfrutábamos. Había incluso quien apelaba a los exiguos brotes verdes que decía haber empezado a ver. Sin embargo, nada de eso nos va a salvar como manada, como tribu, como sociedad. Nadie va a hacer por nosotros lo que no hagamos nosotros mismos.
Es tiempo de ayudar, de estar para otros, de unirnos frente a las dificultades. Es tiempo de superar las dificultades juntos, de sacar el verdadero espíritu animal y luchar entre todos por nuestro futuro. Tenemos que juntar habilidades, aunar conocimientos, integrar esfuerzos, sumar talentos. Hoy, más que nunca, es tiempo de pensar en el colectivo más que en uno mismo. Eso, para mí, es trabajar en equipo.