Que el deporte cuellarano goza de buena salud, parece más que evidente. Los buenos resultados de los equipos federados así lo demuestran. El equipo de fútbol lidera la clasificación, con la vista puesta en el ascenso a tercera división; el de fútbol-sala a un paso de hacer lo mismo; el de baloncesto recupera la senda del año pasado en el que ganó la liga. Además, hace sólo unos días, el Club Triatlón Cuéllar, organizó de manera más que notable su duatlón, bueno el duatlón de todos. Un numeroso grupo de personas individualmente practican deporte. En fin, la cara más amable de la actividad física es más que atractiva. Pero no parece ser esta la verdad que se esconde detrás de este buen momento. Es obvio que los problemas económicos de cada uno los clubes condicionan mucho sus posibilidades de crecimiento. La situación no es boyante, por lo que seria conveniente agradecer la colaboración que los patrocinadores, en la medida de sus posibilidades, aportan para que todo esto pueda llevarse a cabo. También es justo valorar el esfuerzo de numerosos directivos, la parte sufridora y menos comprendida del deporte. Bien, si en un período de bonanza, en cuanto a los resultados se refiere y porque no, a la calidad del espectáculo ofrecido, no somos capaces de llenar las calles y las instalaciones deportivas de personas animando a nuestros atletas y equipos, algo no estamos haciendo bien. Achacar la situación a la complejidad de nuestra sociedad, a cierto desinterés por parte de sus ciudadanos o a la comodidad de los mismos, aporta pocas soluciones al problema. Desde las distintas direcciones, aunque quizá sea ya mucho pedir, hace falta mayor información, ocupar más espacio en los medios de comunicación tradicionales y la redes sociales, explicar porqué, para quién y como se hace lo que se hace, porque es la única manera de convencer y por ende de implicar a los vecinos.