/ Leandro Valdez
La feria taurina de Cuéllar 2010 cerró el ciclo con una brillante corrida de toros con historia y efemérides, al tomar la alternativa el torero local Javier Herrero, primer matador de toros de esta villa. Fue un magnífico espectáculo con honores para ganado y diestros. El mano a mano entre El Cid y Javier Herrero, espectáculo, emoción y triunfo.
MANUEL JESUS "EL CID" Cumplió como maestro del toreo en los tres toros de su lote y salió en hombros en olor de multitudes. Lidió el segundo, tercero y quinto toro. Con primero, capoteó para someter la desigual embestida del burel. Dos series magníficas basadas en el toreo en redondo, una tercera aún de mayor consistencia y estética con temple de perfecta dimensión. Unas hermosas trincheras ilustraron el toreo para pasar a otra tanda de magníficos muletzaos entre contínuos olés. Gran faena sin fallos y dos orejas.
Al tercero de la tarde, lances sin estirar la planta y media verónica belmontina. Corta la embestida del astado y El Cid eb lección magistral aplicó la técnica y supo domeñar la embestida del toro hasta acabar por llevarle largo y templado en exquisitos muletazos recreándose en el toreo. Le enseñó a embestir con rectitud y nobleza. Buena faena fallida con los aceros. Fue ovacionado.
Al tercero de su lote, un extraordinario ejemplar de La Gloria, meció los lances desmayados los brazos, una maravilla. Cedió un quite al sobresaliente Raúl alonso que se lució con el capote. Cuatro pases por alto en tablas, magnífica serie con clase torera de primera línea. Un portento el toreo al natural corriendo la mano, alargando el viaje y jugando la cintura con cultivado arte al toreo eterno. Repitió las series y en tono mayor y aumentando el entusiasmo hasta el paroxismo. Cautivó el toreo de El Cid en tarde de antología y canto al toreo grande. Apoteosis y dos orejas.
JAVIER HERREROBuenos los previos lances a la verónica y ceremonia de alternativa plena de emoción y correspondida por el respetable con una atronadora ovación. Brindó al público la suerte de su primer toro, marcado con el número 10, negro mulato listón, cuatreño y de nombre "Chamorro". Fue un buen toro para un buen torero.
Dos series de excelentes muletazos que tienen continuidad con una tanda de naturales ya más reposado el toreo y ejecutado en el centro del ruedo. La tercera serie, la mejor por medida y entonada. Ayudados por alto entre un clamor del gentío. Estocada y dos orejas y rabo, premio justo y merecido para el toricantano.
Y paseó otra oreja del cuarto toro de la tarde al que lanceó entre olés y quite posterior. Brindó a su abuelo entre contenida emoción. Toro reticente a la embestida a lo que respondió el cuellarano con valor y entrega. Con quietud y sitio refrendó las buenas sensaciones en unos apretados naturales con repetida serie entre olés. Ayudados por alto y apéndice al coleto.
Con el que cerraba plaza estuvo enorme en valor y deseo ferviente por agrandar el éxito. Larga cambiada de hinojos, lances y revolera y quite por chicuelinas. Todo un repertorio capoteril. Con la franela doblones y pectoral entre un clamor general. Baja la mano y alarga el viaje del astado en excelentes muletazos que se corean. Al natural fluye el buen toreo y los derchazos finales ponen rúbrica al repertorio. Mató mal y la cuestión quedó en ovación. La salida en hombros junto a El Cid fue apoteósica.