Monseñor Ricardo Blázquez, abulense de nacimiento y actual obispo de Bilbao. / Ical
El abulense monseñor Ricardo Blázquez (Villanueva del Campillo, 13 de abril de 1942) fue nombrado ayer por la Santa Sede nuevo arzobispo de Valladolid, en sustitución de Braulio Rodríguez, quien abandonó la Diócesis vallisoletana para ocupar el cargo de arzobispo de Toledo desde el pasado mes de junio. Tomará posesión de su nuevo cargo el sábado 17 de abril, un día antes de la beatificación del padre Bernardo Hoyos en la ciudad, y hasta cuando permanecerá como administrador diocesano en Bilbao.
El anunció lo realizó ayer en la Sala Capitular de la Catedral de Valladolid el administrador diocesano de la ciudad, Félix López Zarzuelo, quien recordó que Su Santidad el Papa Benedicto XVI fue el encargado de dicho nombramiento e invitó a todos, a los sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y laicos, «unidos al arzobispo emérito José Delicado, a dar gracias a Dios y a su Santidad el Papa por este nombramiento para esta iglesia particular que peregrina en Valladolid».
López Zarzuelo, quien pidió el rezo por el nuevo arzobispo, subrayó que el Señor ha hecho pastor de la iglesia de Valladolid a Blázquez «para que su palabra y ejemplo sean provechosos para esta iglesia que va a presidir». En este sentido, esperó de todos los diocesanos le acojan «en nombre del Señor para que ejerza dignamente el Ministerio Episcopal y conduzca a esta nuestra Iglesia a un conocimiento pleno de la verdad y a una vida santa».
El administrador diocesano reiteró que la llegada de Blázquez coincidirá con un «momento fascinante» para la ciudad, como es la beatificación del joven jesuita vallisoletano Bernardo Hoyos, «al que reveló el Sagrado Corazón la Gran Promesa: Reinaré en España y con más veneración».
El ya arzobispo de Valladolid se adelantó a la Semana Santa, que tiene lugar en 15 días, y confió en que sea una «fecunda celebración, en que la fe y la piedad cristianas se hacen rostro e imagen en templos, calles y plazas». Al respecto, reconoció la belleza, hondura, sobriedad y religiosidad de la Semana de Pasión vallisoletana.
«No es un simple traslado, es un trasplante con un desarraigo doloroso»
El nuevo arzobispo de la Diócesis de Valladolid, monseñor Ricardo Blázquez, sostuvo en un mensaje enviado al pueblo vallisoletano que pasar de Bilbao a la ciudad del Pisuerga «no es un simple traslado de lugar», sino un «trasplante con un desarraigo doloroso y un nuevo enraizamiento». «Voy a vosotros con la intención de compartir vuestra vida, de caminar juntos en el seguimiento de Jesús, de ser al mismo tiempo vuestro hermano por el bautismo y vuestro obispo por el encargo apostólico», expresó en un comunicado leído por el deán de la Catedral de Valladolid, Sebastián Centeno.
Blázquez aprovechó la oportunidad para pedir a Dios el descanso eterno de Miguel Delibes, que escribió «genialmente» de Castilla y sus hombres, y mostró su disposición «a gastar y desgastar» su vida al servicio del Señor, del Evangelio y de la Iglesia de Valladolid, «que tiene rica solera».
Así, recuerda que cuando tuvo conocimiento de que el Papa le había nombrado Arzobispo de Valladolid, se detuvo ante Dios, «echando una mirada hacia atrás y otra hacia delante; al tiempo transcurrido en Bilbao y al futuro que se abre ahora». Por ello, dio «gracias» a Dios por haber podido cumplir el ministerio durante 14 años en la diócesis vasca: «Es momento en el que se agolpan en mi espíritu muchas e intensas experiencias de trabajos, gozos y padecimientos por el Evangelio. La vitalidad y complejidad de la Diócesis han requerido constante atención, desvelos y dedicación», reconoce.
Monseñor Blázquez tuvo también palabras de ofrecimiento para las administraciones y autoridades, a las que avanzó que encontrarán en él «un colaborador leal en todo lo que signifique trabajar por la justicia y el amor, por el respeto de la vida humana, por la atención al matrimonio y la familia, por la educación, por la elevación ética de la sociedad, la cercanía a los pobres, enfermos y necesitados».
Un obispo que ha llegado a lo más alto
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal y hasta la fecha obispo de Bilbao, que recibió hace unos meses la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca, fue ordenado sacerdote el 18 de febrero de 1967. Posteriormente, se trasladó a la Universidad Gregoriana de Roma para estudiar Teología y realizar su tesis.
En 1972 fue nombrado doctor en Teología y durante la década de los 70 participó como representante de la diócesis de Ávila en la Formación Permanente del Clero. Durante esa etapa enseñó ‘Cristología y Mariología’ en el Instituto Pontificio San Pío X de Salamanca, dirigió el Teologado de Ávila en Salamanca e impartió clase de ‘Dogmática’ en la Facultad de Teología de la UPSA, donde posteriormente ocuparía el cargo de decano durante el trienio 1978-1981.
Fue elegido obispo de la Iglesia titular de Germa di Galazia (Italia) y en 1988 fue ordenado obispo de Santiago de Compostela hasta 1992, fecha en la que se le nombra titular de la Diócesis de Palencia y, en 1995, fue promovido como obispo de Bilbao, cargo que ostentaba hasta hoy.
Ricardo Blázquez fue nombrado Gran Canciller por la Universidad Pontificia de Salamanca durante cinco años (2000-2005) y, de 2005 a 2008 estuvo al frente de la Conferencia Episcopal Española, donde desarrolla tareas como vicepresidente en la actualidad.
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